27 de febrero de 2011

La Casa de Bernarda Alba: El duende, Andalucía y la tragedia

Comenzando con la introducción que Josephs y Caballero realizaron para esta edición de La Casa de Bernarda Alba, lo que más llamó mi atención fue la mención de la “teoría del duende” de García Lorca. Citan al artista granadino explicando el duende como “un poder misterioso…el espíritu de la tierra” (53). Leer sobre el duende me llegó al alma porque la verdad es que cada vez que escucho flamenco o veo una presentación de ese precioso baile, siento algo muy intenso que me estruja el corazón y me hace sentir una nostalgia muy grande. Nunca había comprendido el por qué de esa reacción, así es que de ahora en adelante cuando me embargue ese sentimiento inexplicable, voy a pensar que es el duende que me ha atrapado con sus melodías y lamentos.

Algo que me ha impresionado de gran manera sobre esta primera obra que leo de Federico García Lorca es la capacidad magnifica que tenía de crear diálogos cargados de símbolos y doble sentido. Esta característica del lenguaje facilitó el que yo pudiera sentir y percibir de una manea vívida lo que acontecía en la trama y en el interior de los personajes. Así mismo se pueden encontrar en los diálogos muchos modismos y expresiones andaluzas. Pienso que por ser una amante de la cultura española, por haber vivido en España y por haber conocido Andalucía, fue fácil para mí imaginarme el ambiente rural, los personajes del pueblo y relacionarme con las mujeres de la historia. Pienso que es muy difícil que La Casa de Bernarda Alba produzca el mismo efecto en personas que no conozcan nada sobre la cultura andaluza.

Más allá de mi afinidad hacia la cultura española, pienso que otra razón por la cual me pude identificar con la obra y sus personajes, fue el hecho de que yo provengo de una sociedad donde se ve reflejado el tema central de La Casa de Bernarda Alba. La gente de mi tierra se preocupa demasiado del “qué dirán” al igual que la orgullosa Bernarda. Pienso que García Lorca pintó un extremo de la realidad de su país para comunicar su mensaje de lo terrible que es vivir en una sociedad donde las personas se tornan prisioneras de convencionalismos por el hecho de mantener las apariencias. Porque lo que las mueve a querer mantener las tradiciones y la “moral” no es ser buenas personas, sino casi siempre la preocupación de lo que dirá el vecino.

Pasando al polémico tema de si esta obra es o no una tragedia, en base a la lectura en clase sobre los elementos que deben poseer las tragedias según Aristóteles, pienso que en efecto, La Casa de Bernarda Alba es una tragedia. Leímos que Aristóteles entendía como trágica “cualquier desgracia que suscita miedo y lástima”. Así mismo argumentaba que “para poder sentir lástima por los personajes, debemos sentir que su sufrimiento es inmerecido”. Considerando esta teoría, me remito a las siguientes palabras de Amelia en el segundo acto: “Nacer mujer es el mayor castigo” (159).

En la época en que se desarrolla la obra, sí que se podía considerar un castigo nacer mujer en un pueblo de España donde se estaba destinada a no tener mayores opciones en la vida. Se puede pensar entonces que las hermanas Alba no tuvieron la culpa de nacer mujeres y tener que vivir en ese ambiente terrible y asfixiante impuesto por su madre. Porque en realidad, las alternativas de Adela eran dos: escaparse para recorrer los caminos como pordiosera o prostituta, o quedarse en esa casa para seguir viviendo en el infierno en que las tenía encerrada Bernarda. Ninguna de las dos alternativas es algo que yo escogería.

Al ponerme en el lugar de las hermanas, pienso que sí que fue una desgracia para ellas el nacer mujeres y por eso durante la lectura sentí lastima por cada una de ellas y también miedo al preguntarme cómo iba a acabar Adela. Desde este aspecto que he analizado dentro de la perspectiva de Aristóteles, la historia constituye entonces una tragedia. Una tragedia donde las hermanas son merecedoras de lástima por haber nacido mujeres sin opción a cambiar su destino y donde el miedo resulta justificado ya que el desenlace de la menor de las Alba fue el de pagar con su vida el atrevimiento de querer reclamar su libertad.

Bibliografía

García Lorca, Federico. La Casa de Bernarda Alba. Ed. Allen Josephs y Juan Caballero. Madrid: Ediciones Cátedra, 1996.

6 de febrero de 2011

Unamuno y la historia de una pasión


Acabamos de terminar la lectura de Abel Sánchez (1917) de Miguel de Unamuno en mi clase de Literatura Española del Siglo XX. Abel Sánchez es, como dijo el autor en el prólogo a la segunda edición, la historia de una pasión. Pero al contrario de las grandes pasiones que estamos acostumbrados a leer en las novelas, esta se trata de una historia sobre uno de los siete pecados capitales: la envidia. Teniendo como marco la historia bíblica de Caín y Abel, conocemos a Joaquín Monegro y Abel Sánchez, amigos de toda la vida unidos por la relación envidiado - envidioso, la cual es una de las muchas teorías de Unamuno respecto a la condición humana. Joaquín es atormentado durante toda su vida por el sentimiento de envidia hacia su amigo y sufre, al ver como todo lo que él considera importante es arrebatado por Abel. Este sentimiento trágico, que nos llega a través del narrador y de las confesiones de Joaquín, destruye a las familias de los dos “amigos” y al igual que la historia bíblica, encuentra un desenlace fatal en la muerte. A continuación comparto mi reacción a la lectura de esta magnífica obra del escritor vasco Miguel de Unamuno.

Es la primera vez que leo una obra de Unamuno y mi primera reacción al leer Abel Sánchez ha sido preguntarme por qué no me había encontrado antes con sus trabajos ya que la teoría e ideas expuestas en esta novela me han impresionado mucho. Me siento de cierta manera identificada con su manera negativa y cínica de mirar y juzgar a la sociedad a la cual pertenece. Al igual que Unamuno, yo siempre he pensado que la sociedad en la que me tocó crecer es bastante hipócrita y he tendido a ser muy desconfiada de la mayoría de las personas. No creo en la amabilidad excesiva de la gente y cuando experimento una situación así, enseguida pienso cuáles son sus verdaderas o “segundas” intenciones.

Comenzando con el análisis de la introducción crítica, concuerdo en categorizar esta historia como una “nívola”. Abellán nos dice que Unamuno define a una nívola como relatos de realidades íntimas contados sin adornos (10). Abel Sánchez tiene definitivamente estas características ya que el protagonista de la historia nos revela lo más oscuro y profundo de su alma con una honestidad maravillosamente cruda. Esta oscuridad es causada por el sentimiento de la envidia, sexto pecado capital, el cual atormenta a Joaquín Monegro.

Como nos explica Abellán, “el argumento central de la novela es el tema de la envidia” (11) por lo cual es importante comprender la magnitud de este sentimiento. Al buscar el significado de la palabra envidia me encontré con dos definiciones: “Tristeza airada o disgusto por el bien ajeno o por el cariño o estimación de que otros disfrutan” y “Deseo honesto de emular alguna cualidad o algún bien que otro posee” (WordReference.com). Las dos definiciones aplican al sentimiento de Joaquín ya que ver como Abel es apreciado y preferido por todos, sobre todo Helena, así como lo fácil que se le da triunfar en la pintura, amarga la existencia de Joaquín y al mismo tiempo provoca que desee emular la fama y gloria de la que gozaba su supuesto mejor amigo.

Unamuno considera la envidia como el origen de los conflictos históricos y sociales que azotaron a España (10). Es lógico pensar el que Unamuno haya quedado marcado por el hecho de haber vivido ente dos guerras y que por esta razón haya querido racionalizar el por qué de estos acontecimientos. Para muchas personas, sobre todo los no creyentes, encontrar una explicación de eventos trágicos, es una manera de superar el dolor y encontrar sentido a la vida. Utilizando un pueblo pequeño para representar a España, Unamuno nos muestra como una sociedad donde existe disparidad de dinero y poder, produce como consecuencia resentidos sociales que envidian a los ricos y poderosos. Así mismo los ricos y poderosos son soberbios y desprecian al “pueblo” pero al mismo tiempo necesitan que este los envidie para seguirse sintiendo superiores. Esto ilustra la teoría Umaniana del envidiado-envidioso ya que el novelista vasco pensaba que “el envidiado necesita del envidioso tanto como este de aquel” (19).

Pasando al aspecto religioso, podría escribir un ensayo sobre todos los puntos en los que concuerdo con lo que escribió Unamuno en esta novela. Basta decir que cuando leí lo de que “la confesión sirve para pecar más tranquilamente” (122) me reí mucho y pensé cuanta verdad hay en esta frase. Es muy cómodo saber que no importa el mal que uno haga durante la semana, llegado el domingo, uno va a la iglesia, se confiesa, reza, hace quizás una penitencia y ¡listo!, queda libre de pecado. Conozco a tanta gente que dice ser “muy católica”, de esos que se dan golpes de pecho durante la misa, y ni bien comienza la semana ya están maltratando a sus empleados y algunos hasta a sus familias. Como lo dice el personaje de Federico, “¡Y hay cochinos cristianos que se atreven a llamarse a sí mismos honrados!” (121).

Repitiendo lo que mencioné durante la clase, yo no soy una lectora promedio porque al leer esta novela sentí mucha lástima del personaje de Joaquín al contrario de la antipatía que según lo que entendí, despierta en otros lectores. Si dejamos la espiritualidad a un lado, esa que nos hace pensar que hay un plan para cada uno, es difícil ignorar las injusticias que existen en el mundo. Veríamos, por ejemplo, que es injusto el que ciertas personas nazcan en familias o países privilegiados y que en cambio otras nazcan en medio de la pobreza y subdesarrollo. Nos parecería injusto también, que ciertas personas nazcan con el don del carisma y que otras resulten insoportables por más que hagan mil maromas por agradar a los demás. Lo mismo opinaríamos sobre la desigualdad terrible en la repartición de talento, inteligencia y belleza.

En realidad, todos hemos sido Joaquín en algún momento de nuestras vidas y nos hemos preguntado ¿por qué a mí?, ¿por qué no pude ser más bonito, más delgado, o más inteligente? ¿Por qué tengo que padecer de esta enfermedad?, ¿por qué no naci dentro de una familia que me comprendiera y aceptara?... Y así un sinfín de preguntas que hemos lanzado al universo en un momento desesperado. Lo que pasa es que luego de ese lapso de flaqueza, muchos somos capaces de aceptar lo que nos tocó, de hacer las paces con la vida y de seguir adelante. Pero hay otros que no encuentran esa fortaleza interna y que, al igual que Joaquín, no pueden liberarse de las garras de la amargura y se dejan atormentar por sus propios demonios. Aquellas personas se merecen nuestra compasión entonces porque nosotros pudimos alcanzar la salvación… ellos no.

Bibliografía

Unamuno, Miguel. Abel Sánchez. Ed. José Luis Abellán. 2nd ed. Madrid: Editorial Castalia, 1990 Abellán, José Luis.

WordReference.com. Web. 1 Feb. 2011. ‹http://www.wordreference.com/definicion/envidia›.

28 de enero de 2011

Ecos de la Guerra Civil y la dictadura de Franco en el Cine Español

Para terminar con la serie de ensayos que escribí para mi clase de "Cine Hispano", a continuación podrán encontrar el desarrollo de un pensamiento, que no pretendo de ninguna manera sea tomado como una afirmación sobre España, los españoles, su cine o su cultura. Aclarado esto, espero que si alguien de dicho país lee esta entrada, me cuente qué le parece.

Ecos de la Guerra Civil y la dictadura de Franco en el cine español

El inicio de mi curiosidad y posterior fascinación por la España de la dictadura de Franco se debió a la galardonada serie de Televisión Española, “Cuéntame cómo pasó” (RTVE, 2001). En dicha teleserie se relatan los acontecimientos de los últimos años de la dictadura franquista y la llegada de la democracia desde la perspectiva de una familia de clase media española, los Alcántara. La historia es narrada desde la visión del hijo menor, Carlos, quien relata los sucesos como adulto en la época actual.


Antes de ver esta serie, yo sabía muy poco, por no decir casi nada de la Guerra Civil y los años de dictadura por los que pasó la “Madre Patria” de los hispanos. A través de los eventos, narrados con mucha precisión, que semana a semana yo veía a esta ficticia familia enfrentar, conocí un episodio doloroso en el pasado de los españoles que me hizo reflexionar sobre el impacto que el mismo tuvo y sigue teniendo en la cultura de ese país.

Comencé a pensar en ese entonces si acaso la crudeza y casi insolente manera de abordar el sexo en las películas, el alejamiento de la iglesia católica de parte de la generación joven, además de su rechazo al matrimonio, pudiera estar relacionada con las ganas de querer olvidar que alguna vez España fue un país reprimido y atrapado por los códigos morales extremos de la dictadura. Durante los ocho meses que viví en Madrid, hace ya casi diez años, fue mi impresión que los jóvenes de la capital española parecían no tener ningún interés en querer recordar esa parte importante de la historia de su país.

Quise confirmar esta impresión y hace unos días le pregunté a un amigo madrileño, el cual tiene 35 años y ha vivido durante toda su vida en España, sobre cómo pensaba él que la dictadura de Franco y la Guerra Civil habían afectado la cultura en general y el cine en particular. Su respuesta fue un poco vaga, y me dio a entender que el no veía ningún reflejo de esos eventos en la cultura. Con respecto al cine, se limitó a nombrarme algunas películas que hacen un recuento de los hechos. Yo compartí con él mi opinión y le dije que para mí estaba muy clara la influencia y los dos estuvimos de acuerdo en que a veces es más fácil ver las cosas desde afuera.

Encuentro cierta concordancia con mis pensamientos en un artículo de Martín-Cabrera donde analiza una de las películas del joven director vasco, Alex de la Iglesia, relacionándola a nuevas representaciones culturales en España. Martín-Cabrera cuenta que es interesante comprobar que el antes mencionado director comparte con la “movida madrileña” una “misma voluntad de suprimir el pasado, un mismo deseo de olvidar los años negros de la postguerra y el franquismo” (2001). Pareciera haber, por lo tanto, una negación del pasado de parte de los directores de cine de las nuevas generaciones, quienes no fueron marcados por la violencia de la Guerra Civil y quienes tampoco se sienten afectados por los años del franquismo.

Aquel legado negado o rechazado por los directores jóvenes, fue en cambio aceptado por los directores de generaciones anteriores. Tenemos por ejemplo a Saura, quien en su aclamada película “Cría Cuervos” (1976), se valió de la memoria de Ana para dejarnos entrever, un poco confuso y distorsionado, un pasado bastante traumático. La memoria de Ana representaba a la memoria del colectivo español, llena también de recuerdos dolorosos que se fueron reprimiendo. Hopewell lo explica al decir que “La tesis política planteada por Saura en esta película es que el franquismo, en calidad de régimen político, desaparecería, como desaparecieron los padres de la protagonista, pero sus legados psicológicos no” (1989, p.249).

Pasando al tema de la Guerra Civil, la violencia crudamente presentada en las escenas de ciertas películas españolas puede parecer demasiado fuerte para espectadores de otros países. Sin embargo, hay que entender que estas escenas son un reflejo del impacto que causó la guerra en los españoles. Cuenta Hopewell que en 1985, durante la proyección de la película “Pascual Duarte” en el “National Film Theatre” de Londres, muchas personas abandonaron la sala porque no pudieron soportar una escena en que se mata a puñaladas a una mula (1989, p.19). A mí me encanta la película “El Laberinto del Fauno” (2006) de Guillermo del Toro, pero cada vez que la vuelvo a ver tengo que cerrar los ojos en la escena en que clavan una botella en la cara de un hombre. Sólo recordar esa parte de la cinta me causa escalofríos.

La exploración desde una perspectiva un poco siniestra de la infancia que hemos visto en películas tales como “Espíritu de la colmena” (1973) de Víctor Erice y “Cría cuervos” (1976) de Carlos Saura, podría ser el resultado de los terribles recuerdos de la Guerra Civil que estos y otros directores asocian con su propia infancia. Hopewell nos relata en su libro que Saura dijo en cierta ocasión que “La infancia es un período particularmente inseguro…, lleno de miedos y de todo tipo de deficiencias. Deja una huella profunda e indeleble en el individuo, sobre todo si se vive en un ambiente hostil” (1989, p. 18).

Buscando fuentes que apuntaran hacia la influencia de la guerra y el franquismo en el cine español actual, me encontré con un artículo publicado en “El País” donde este tema es explorado. El autor, Julián Casanova, habla de una cultura de miedo y olvido fundada por el franquismo que treinta años de democracia no han podido borrar. Casanova manifiesta que “la mirada a ese pasado traumático, de guerra y dictadura, persiste en el cine español 70 años después de la Guerra Civil y más de 30 desde la muerte de Franco” (2008).

Sin embargo, es su punto de vista que la mirada que el cine actual le da a ese pasado es muy diferente al cine de los años 60 representado por Saura, Buñuel y Berlanga. Casanova habla de un cine que lucha contra el olvido social e invita a la reflexión a través del análisis de diferentes factores y aspectos del trágico pasado del país. Menciona algunos de estos aspectos y las películas donde son narrados. En aquella lista, encontré una película que vi hace algunos años y que me impresionó mucho: “La lengua de las mariposas” (1999) de José Luis Cuerda. Casanova la relaciona a la muerte de la República y de la cultura. Lo que yo recuerdo es haber sentido una tristeza muy grande al ver aquella película. Para mí fue la muerte de la amistad, de lo bueno, de lo inocente. Se podría pensar entonces que estas películas llevan al espectador a reflexionar sobre el quebrantamiento que sufrió la sociedad española.

Al escribir este ensayo me he dado cuenta de que me queda mucho por aprender y reflexionar sobre el pasado de España. Volveré a encontrarme con los Alcántara en la serie “Cuéntame cómo pasó” (RTVE, 2001) y los alcanzaré en algún año de los 70. La última vez que vi la serie acababa de morir Franco y parecía que los españoles no sabían qué hacer con tanta libertad. Continuaré siendo asidua al cine español, explorando más las películas de los 60 y 70 que he empezado a conocer gracias a la clase de “Hispanic Cinema”. Espero entonces poder llegar a comprender mejor las huellas de un pasado que aunque se quiere olvidar, sigue estando presente a manera de ecos en los españoles.

Referencias

Casanova, J. (2008). “Guerra y dictadura en el cine español". El País.

Hopewell, J. (1989). “El cine español después de Franco 1973-1988”. Madrid: Ediciones El Arquero.

Martín-Cabrera, L. (2001). “Nuevas representaciones culturales en la España postolímpica: El día de la Bestia de Alex de la Iglesia”. Covergencias Hispánicas, 79-92.

Televisión Española (2001). “Cuéntame cómo pasó”. http://www.rtve.es/television/cuentame/

27 de enero de 2011

To be continued... espero que con un tono más alegre


El título de mi entrada hace referencia a una iniciativa que me ha parecido genial. "To be continued" es un concurso en el cual cada semana los participantes deben enviar una propuesta de capítulo y así con cada ganador se va armando una novela. Estupendo, ¿cierto?

Por supuesto que estoy muy lejos de pretender escribir el capítulo de una novela pero estaba a la expectativa del primero, el cual fue publicado hace unos días, para jugar con la idea de como yo continuaría la historia.

Prometía mucho el primer capítulo, ya que los creadores del concurso decidieron apoyarse en un escritor de prestigio, y así comenzar con pie derecho este proyecto. Dicho escritor es Santiago Roncagliolo, Premio Alfaguara de Novela 2006, a quien tuve el placer de conocer en la Feria del Libro de Guayaquil hace ya cinco años.

Fue decepcionante entonces encontrarme con un inicio bastante oscuro para este libro compartido. La única novela que he leído de Roncagliolo es aquella por la cual le otorgaron el antes mencionado premio, "Abril Rojo". El tono del primer capítulo de "To be continued" se me antoja muy parecido al de la novela del escritor peruano.

Y no digo que Roncagliolo no tenga talento, porque sí que lo tiene, pero ya que el lanzamiento de "To be continued" ha ido casi de la mano con el inicio del año, me atrevo a preguntar... ¿no podríamos haber comenzado con una nota más alegre?

Ya sé que el mundo no funciona así y que el 2011 ya comenzó con tragedias, pero por esta misma razón, ¿no habría sido motivador encontrar en esta iniciativa literaria un espacio donde la imaginación lleve a los escritores internautas a parajes más positivos? Por lo menos yo lo hubiera preferido así.

A ver cómo ha decidido el ganador de esta semana dar continuación a un capítulo donde conviven la sangre y High School Musical. En unas pocas horas lo sabremos...

14 de enero de 2011

La valiente y feminista Jane Eyre

Jane Eyre, una feminista antes de su tiempo. Leer este libro de Charlotte Bronte ha sido una delicia de principio a fin. El personaje de Jane me cautivó porque es una mujer que no se deja derrumbar por los golpes de la vida. A diferencia de "Cumbres Borrascosas", única obra de Emily Bronte, donde el personaje femenino se inventó las tragedias por las que padeció tanto, a Jane Eyre de verdad que le pasaron las peores desgracias imaginables. Pero ella nunca desmayó y decidió ser la dueña de su destino.

No se sometió al maltrato familiar y logró que la enviaran a un internado. Aunque también pasó malos ratos ahí, Jane se enfocó en su educación pensando en como la ayudaría para labrarse un futuro. Mientras tanto nunca estuvo con pajaritos en la cabeza imaginando la llegada de su príncipe azul. Ella no esperaba que un hombre le solucionara la vida. Eso es lo que me encantó de Jane, su anhelo de independencia y superación.

Luego cuando llega el amor, y ¡qué amor! Jane es capaz de pensar con cabeza fría y no dejarse arrastrar por los sentimientos. Su amor imposible lo sufre muy dignamente, sin enfermarse y montar berrinches como Catherine de "Cumbres Borrascosas". A pesar de su gran amor por Mr. Rochester, Jane no se deja controlar por él. No acepta la vida de princesa que él le propone y mucho menos la vida de amante luego de que se entera de que estaba casado. Prefiere enfrentar hambre e incertidumbre con tal de comenzar una nueva vida donde ella tuviera el control de lo que le pasara. Luego resulta que es el primo quien pretende dictaminar su camino, pero Jane muy educadamente le dice, pues va a ser que no.

No me sorprende la polémica que causó esta novela en su tiempo. En una época donde la mujer se debía someter a su padre, hermanos y marido, me imagino de lo que habrán tildado a la Bronte. Supongo que fue su manera de rebelarse contra la opresión a las mujeres por la que ella y sus hermanas tuvieron que pasar. Que tuviera que publicar su obra con un seudónimo masculino, lo dice todo. Qué frustrante vivir en esas circunstancias y qué liberador tuvo que ser poder darle voz a sus deseos de independencia por medio de su revolucionaria Jane Eyre.

11 de enero de 2011

Familia y Tradición en "El amor brujo" y "El Abuelo"


Continuando con mis comentarios para la clase de Cine Hispano, les dejo lo que escribí sobre la importancia de la familia y tradición en los filmes "El Amor Brujo" de Carlos Saura y "El Abuelo" de José Luis Garci. Antes que nada, como comentario adicional, la primera película mencionada me pareció la mejor de la trilogía flamenca de Saura. Quizás porque se vive más la fantasía y los actores se dejan llevar por ella. Y de la segunda, qué puedo decir... pues solamente que El Abuelo es una de las mejores películas que he visto en mi vida. Me encanta la intensidad de la escena final al pie del acantilado.

En El Amor Brujo (1986), vemos como el matrimonio entre José y Candela es arreglado por sus padres cuando son todavía unos niños. En la época en que Manuel de Falla compuso este musical, todavía se daba la situación de matrimonios pactados por razones económicas o de amistad. Los hijos obedecían a los padres sin cuestionarlos y se atenían a las convencionalidades y tradiciones familiares.

Es por eso que aun estando enamorado de otra mujer, José se vio obligado a seguir adelante con su casamiento arreglado. A Candela en cambio ni siquiera se le hubiera ocurrido mirar a otro hombre. Ella sabía desde niña que el destino determinado por su padre era el de casarse con José, así es que eso era lo que debía hacer, sin pensar en otras alternativas.

Ya estando casados, José tuvo otros amoríos, especialmente con Lucía, la mujer que tuvo que dejar por cumplir con el casamiento arreglado por su familia. Esta situación causaba sufrimiento a Candela pero no podía hacer nada porque el rol de la mujer en esa época era el de obedecer y respetar a los hombres, tanto al padre como al marido.

Luego de que José muere, Candela debe guardar luto por tiempo indefinido. Lo que vemos en la película sobre las apariciones de José podría ser un simbolismo sobre la tradición de guardar luto, la cual afectaba sobre todo a las mujeres. Hay una escena en la que Candela le dice a Carmelo: “Él me llama y yo no quiero ir, pero es más fuerte que yo”. Esa fuerza superior se podría interpretar como la fuerza de las tradiciones familiares.

Las palabras de Candela también podrían hacer referencia a la importancia de las apariencias sociales. En la escena donde una mujer del pueblo lanza una mirada de reprobación a Candela por estar hablando con Carmelo en el medio de la calle, vemos como Candela sentía la presión social de respetar la memoria de su marido.

En una página Web donde se explica la forma de vida de España en otros tiempos a través de una crítica literaria leí lo siguiente: “El conocimiento de la vida ajena es materia de intercambio social en un medio en que la fuente primordial de información son los otros y en el que la valoración social está muy vinculada a la percepción que los demás tienen de la vida pública y privada del individuo. Esta actitud vigilante de los otros y el consecuente temor a ser objeto de curiosidad malsana y murmuración está presente por doquier” (Proyecto Aula Literatura). Candela vivía entonces con el temor de ser repudiada por las personas del pueblo si se atrevía a romper con las convencionalidades sociales.

En El Abuelo (1998), podemos ver la importancia del honor para la familia. El protagonista de la historia, Don Rodrigo, realiza un viaje extremadamente largo y difícil para la época con el único propósito de limpiar el nombre de su familia. El quiere conocer quién es su verdadera nieta, ya que está enterado que una de las niñas es producto de la infidelidad de su nuera. Siente que al conocer la verdad, podrá redimir de alguna manera el buen nombre y alcurnia de su apellido.

Al margen del argumento principal encontramos a Pío, el tutor de las niñas, quien sufre humillaciones a mano de sus hijas pero es incapaz de sacarlas de su casa. Prefiere la alternativa del suicidio antes que despojar a sus propias hijas.

Regresando al tema principal, en esta historia “el conflicto entre el honor y el amor constituye el eje temático de la obra” (De Gregorio, 2008). Se puede identificar este conflicto en dos instancias específicas. La primera es cuando la Condesa le confiesa a Don Rodrigo su lucha contra el amor que sentía por otro hombre para cumplir su rol de buena esposa y mantenerse al lado de su hijo, pero como al final la pasión pudo más. Don Rodrigo no se doblega ante este gesto y hay una escena donde él dice que “la familia es un fundamento bendito que el hombre debe respetar”. Es decir que para él, lo que debe primar ante todo es mantener el honor de la familia.

La segunda situación se da cuando Don Rodrigo se entera de que Dolly no es su nieta y tiene que decidir entre su gran cariño por ella y el honor. Esta vez, sin embargo, el amor de la niña y el grandioso gesto que tiene al quedarse a su lado, al igual que las inocentes pero sabias palabras de Pío sobre lo poco que vale el honor lo hacen reflexionar y recapacitar. Deja a un lado su rol de defensor del honor de su apellido y acepta con humildad y amor ser el abuelo de Dolly.


Referencias

De Gregorio, A. (2008). Senén de El Abuelo de Galdós: Funciones y valores de un personaje desvalorizado. Espéculo. Revista de estudios literarios. http://www.ucm.es/info/especulo/numero39/gaabuelo.html

Proyecto Aula Literatura. Novelas. http://www.lenguayliteratura.org/ltr/index.php?option=com_content&view=article&id=152:entre-visillos&catid=102&Itemid=100005