Mostrando entradas con la etiqueta literatura española. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta literatura española. Mostrar todas las entradas

11 de febrero de 2016

Ecos de una Escritora Modernista - Carmen de Burgos.



Comparto con ustedes un extracto de un trabajo que escribí para una clase de literatura española del siglo IXX. Descubrir a Carmen de Burgos fue realmente lo mejor de aquella clase. 



     La obra literaria femenina ha sido catalogada hasta el presente siglo como de segunda categoría y por lo tanto, marginada del círculo académico y canónico (Urioste 527).  Ann Kaplan comenta que al hacer una lectura de la literatura canónica como discurso social patriarcal originado dentro de los márgenes rígidos y jerarquizados de la academia, se descubre que las mujeres no han tenido representación dentro de dicho discurso ya que tampoco fueron consideradas como productoras del mismo (13).  Dentro de la práctica cultural a finales del siglo XIX e inicios del siglo XX en España, a pesar de los cambios importantes que la sociedad estaba experimentando, en la mayor parte de los textos del período se sigue describiendo a la mujer desde la perspectiva masculina del autor y usualmente en relación a un personaje masculino (Urioste 527). 
     De acuerdo a Carmen de Urioste, a fines del siglo XIX, ante el tambaleo de los valores de la sociedad patriarcal, se hizo necesario cuestionar el rol pasivo y privado de la mujer española (528).  Las mujeres comenzaron a tomar conciencia de su situación de total dependencia que contrastaba con la liberación femenina que se estaba dando a nivel internacional.  A partir de esta concientización surgieron temas polémicos tales como el divorcio, los derechos cívicos y legales de las mujeres, y la sexualidad femenina, los cuales empezaron a plasmarse en la literatura y prensa de la época (Urioste 528).  Sin embargo, en una sociedad patriarcal por excelencia, no es de extrañar que la incorporación al diálogo sobre estos temas encontrara opositores y detractores, como lo refleja la siguiente cita de Gregorio Martínez Sierra correspondiente a 1917: “Pero, dirán ustedes, ¿no es el feminismo una doctrina desaforada, un sueño histérico de pobres solteronas feas, que desfogan la dolorosa ira de no haber encontrado puesto en la mesa del banquete del amor, rompiendo cristales a pedradas y reclamando a gritos por la calle el derecho a votar como los hombres?” (Citado en Urioste 528).
     Un gran ejemplo de la obra de la mujer que reacciona a pensamientos como el de Martínez Sierra, que ha ganado conciencia del ambiente socio-económico en que su género evoluciona y que está vinculada a la problemática que rodea los primeros intentos del feminismo se puede encontrar en los textos de Carmen de Burgos y Seguí, también conocida como “Colombine”, seudónimo con el que firmó algunas de sus obras.  A pesar de que Burgos vivió y escribió en el período modernista de España, es raramente mencionada en los estudios sobre este movimiento, así como no lo son tampoco otras escritoras mujeres (Johnson 66).  Sin embargo, Roberta Johnson argumenta que el caso de Burgos es especialmente relevante cuando se define el modernismo español en general y el rol de las escritoras mujeres dentro del mismo (66). 
     Wolff comenta en su ensayo “The Invisible Flaneuse: Women and the Literature of Modernity” que la literatura del modernismo describe la experiencia exclusiva del hombre y la esfera pública (Citada en Zubiaurre 59).  El modernismo enfatizaba la forma y la filosofía y no los fenómenos sociales tales como los cambios que experimentó el rol de la mujer en el mundo moderno.  El feminismo y la problemática de género eran tan solo temas marginales para los modernistas españoles. Maryellen Bieder argumenta que los escritores modernistas hombres se enfocaban primordialmente en preocupaciones artísticas mientras que las mujeres tendían a examinar la sociedad e indica que “Women’s quest for autonomy, authority, or financial freedom thus displaces the more abstract concerns of male authors” (252).  Johnson propone un concepto de modernismo que incluye el modernismo social en el cual Burgos participó (67) y concluye su artículo diciendo que “Her social modernism, especially within the context of contemporaneous Spanish society and literature, flies in the face of tradition and deserves a place alongside the modernisms of Unamuno, Valle-Inclán, Baroja, Azorín, Pérez de Ayala y Miró” (75).    
     La marginación de la obra de Burgos se da también en los estudios del grupo de escritores denominado como “Generación del 98”.  Sally Thornton observa que mientras muchos críticos argumentan que cualquier concepto de una generación unificada de autores es imposible de mantener dado los diversos estilos, filosofías y preocupaciones de los escritores, ninguno incluye a Carmen de Burgos en la conversación (214).  Michael Ugarte parece justificar la omision de la obra de Burgos del canon aludiendo a que la autora es mas bien marginal y observa que: “We find a need to include the Works of Burgos in the canon of Spanish literature, but they do not seem to fit…. Her concerns and the styles and genres in which she chooses to express them, are different” (Citado en Thornton 214).  Por supuesto que las preocupaciones de Burgos y su manera de expresarlas son diferentes dado que la escritora enfrenta la angustia y la dicotomía sobre la modernidad desde la perspectiva de la mujer oprimida por una sociedad patriarcal. Un escritor que se encuentra en los márgenes de la sociedad dominante puede entender la situación de los marginados y escribir desde su perspectiva. Una razón importante por la que Federico García Lorca logra plasmar en sus obras el entorno de opresión que enfrentaba la mujer española a inicios del siglo XX es precisamente porque su homosexualidad lo relegó también al margen.       
     La escritora Carmen de Burgos nació en Almería en 1867 y luego vivió en la ciudad de Rodalquilar donde gozó de una vida cómoda en el seno de una familia adinerada.  La madre de Burgos tenía apenas quince años cuando dio a luz a la escritora y tuvo en total diez hijos.  Aunque la familia esperaba que el primogénito sea un varón, Burgos no fue castigada intelectualmente durante su niñez por ser mujer.  En la mesa de la casa de los Burgos se podía encontrar frecuentemente libros, periódicos, y artículos y así mismo la familia discutía y debatía las últimas noticias del país (Cela 20). 
      Burgos se casó bastante joven (a los 16 años), y a pesar de la oposición de su familia, con el periodista Arturo Álvarez Bustos.  Sin embargo, se dio cuenta muy pronto de que no era una unión que le convenía.  Burgos concordaba con los valores de la época respecto al rol maternal de las mujeres, pero no compartía la idea de su esposo de que la mujer debía honrar constantemente a su pareja de tal manera que ella quedara permanentemente en segundo lugar y sin poder lograr nada por si misma (Cela 39).  Burgos dejó a su esposo en 1899 llevándose a su hija de cuatro años  “en medio del escándalo provinciano”. Se mudó a Madrid donde mantenía a su hija y a ella misma con su escritura y dando clases (Núñez Rey 14-16).    En 1908 inició una relación con Ramón Gómez de la Serna, veinte años menor a ella, con el cual colaboró y viajó hasta 1929 en unión libre y abierta lo cual fue algo excepcional para la época.  Como la primera mujer corresponsal extranjera, dio cobertura a la guerra entre España y Marruecos en 1909 y luego fue corresponsal de guerra durante la Primera Guerra Mundial (Johnson 67).     

     Su pasión por la educación y su profesión como instructora académica dieron forma a la vida de Burgos quien estudió arduamente para convertirse en profesora “in an era when few Spanish women received much formal education and even fewer had any professional training” (Bieder 241). El feminismo en España no experimentó el mismo desarrollo que en otros países europeos.  El término “feminismo” tenía connotaciones negativas y era usado para etiquetar “almost every proposed change in or challenge to the rigidly traditional roles” que se esperaba que las mujeres cumplieran (Bieder 242).  Ugarte asevera sin embargo que las mujeres escritoras “were not invisible, nor is it the case that the difficult conditions for women in the city were accepted without the slightest quarrel”.  Tambien señala las figuras de Burgos y Emilia Pardos Bazán y la lucha que enfrentaron como escritoras mujeres a inicios del siglo XX en Madrid (79). Burgos no fue una profesora universitaria como lo fue Pardo Bazán pero en cambio sí fue una de las primeras mujeres en ganar su sustento escribiendo novelas populares y artículos para periódicos.  Esto hace que sea una de las primeras mujeres escritoras de profesión (Nuñez Rey 22).  Burgos se convirtió en escritora en un momento ambiguo para la realización de las mujeres, pero ella encontró la manera de lograrlo.      

26 de octubre de 2011

La Oscuridad en el Modernismo



Antes de analizar el uso de los temas relacionados a la oscuridad y misterio en el Modernismo, se debe mencionar en qué consistió este movimiento. De acuerdo a la Biblioteca de la prosa modernista de habla hispana, el Modernismo tuvo influencia de varios estilos. Así tenemos que el romanticismo le aportó lo exótico y lo sobrenatural; el naturalismo, lo socialmente lúgubre; el prerrafaelismo, la espiritualidad, la delicadeza; el decadentismo, lo erótico, lo perverso, lo artificioso; el simbolismo, la obsesión por las analogías y la música verbal; el parnasianismo, la mitología y la visión de artes puros, utópicamente intocados por el aburguesamiento de la sociedad. Al parecer cada uno de los movimientos literarios conocidos entonces en Europa, sobre todo en Francia, y América contribuyó en algo a construir el Modernismo.
En los cuentos que he leído en mi clase de "Short Story", se pueden encontrar varias de estas características que reflejan la influencia de los diversos estilos. En ¨El caso de la señorita Amelia¨, por ejemplo, se encuentra el tema de lo sobrenatural. En la historia hay un personaje que no envejece y cuya edad se queda detenida en la niñez. La utilización de este tema se puede interpretar a través de la inocencia que otorgaba Rubén Darío a la juventud. Para el autor, así como para otros modernistas, los niños todavía no han sido corrompidos por la codicia del mundo moderno materialista. Justamente el protagonista de la historia se enamora de eso, de la pureza e inocencia de Amelia. Ya que ese era el estado perfecto (el arte puro) de ese ser, ella se queda detenida en ese momento, antes de ser dañada por lo mundano.
En ¨Cambio de luz¨ y ¨La Venda¨ se evidencian las características modernistas de la espiritualidad, el simbolismo y la obsesión por las analogías. En ambas historias se utiliza la ceguera como representación de la fe ciega. Los personajes principales enfrentan una crisis espiritual causada por la habilidad de poder ver el mundo. Es una analogía entonces que compara al sentido de la vista con el estudio y el conocimiento. Al develarse la venda de la ignorancia, las personas pierden esa fe ciega que es el camino hacia Dios. Precisamente, como explica María Sordo, Unamuno intenta descifrar el destino del hombre, el sentido del universo, y la incógnita de Dios (Sordo, 15).
En ¨Médium¨, en cambio, se expresa la característica de lo perverso. La ¨sonrisa tan rara, tan rara¨ de la hermana de Román causa escalofríos de solo imaginarla. Investigando sobre la ideología de este escritor de la generación del 98 se encuentra que “las ideas sobre el hombre y el mundo que se desprenden de sus obras se inscriben a la perfección en la línea del pesimismo existencial” (Rincón Castellano). Cabe especular entonces que la sonrisa escalofriante es simbólica de lo cruel que puede ser la vida y como a veces parece que se estuviera riendo de nosotros.
Acorde a la crisis espiritual de principios del siglo XX, Baroja muestra su radical escepticismo religioso, social y económico. Esto queda claro en la siguiente cita del autor: "No existe verdad política y social. La misma verdad científica, matemática, está en entredicho, y si la Geometría puede tambalearse sobre las bases sólidas de Euclides, ¿qué no les podrá pasar a los dogmas éticos de la sociedad?". Esta duda y la sensación de que la vida no tiene sentido, se entrevé en una de las frases del párrafo inicial de “Médium”: “He analizado todo, he profundizado todo, y vivo intranquilo”. El escepticismo de Baroja da paso a su juego con lo sobrenatural, haciendo al lector reflexionar que si lo que supuestamente es cierto y real deja de tener sentido, se abre la posibilidad de que en lo irreal y oculto se pueda encontrar la verdad.
Referencias
Biblioteca de la prosa modernista de habla hispana. Características del modernismo. http://prosamodernista.com/caracteristicasdelmodernismo.aspx
Sordo, María (2003). La angustia como posible solución al problema entre fe y razón en Miguel de Unamuno, Sören Kierkegaard y Gabriel Marcel. Tesis presentada para la Universidad de las Américas Puebla. http://catarina.udlap.mx/u_dl_a/tales/documentos/lhu/sordo_i_mm/capitulo1.pdf

22 de septiembre de 2011

La lucha feminista de María de Zayas


Ahora que estoy aprendiendo sobre los cambios de la situación de la mujer en la revolución americana y francesa, me he dado cuenta de como las mujeres a través de la literatura reclamaron el derecho a ser escuchadas y desafiaron el rol que la sociedad les imponía. Fue muy grato entonces leer sobre María de Zayas (1590–1661) y pensar en ella como una revolucionaria del feminismo durante el Siglo de Oro español.

Por lo que pude leer, me parece que se podría considerar a De Zayas como una predecesora de Mary Wollstonecraft y Simone de Beauvoir. Esto es fascinante si pensamos en los siglos que apartan a estas escritoras feministas. Resulta estimulante comprobar que a través del tiempo y alrededor del mundo siempre ha habido, y espero que siempre haya, mujeres fuertes que han hecho frente a la sociedad para reclamar una posición igualitaria.

Con respecto a la lectura de La inocencia castigada lo primero que me sorprendió fue el tono fuerte con el cual la mujer que cuenta la historia se dirige a los hombres. En esa época, que una mujer hablara así a los hombres era muy mal visto y esta es la primera señal de las agallas de María de Zayas. Luego cuando leí: “En una ciudad cerca de la gran Sevilla, que no quiero nombrarla…”, obviamente me acordé de la famosa frase con que comienza El Quijote de la Mancha. El uso de esta frase parece un homenaje a Cervantes quien por lo visto fue de gran influencia en la obra de María de Zayas a través de sus Novelas Ejemplares.

La crueldad que es cometida contra la protagonista de la historia, me recordó el nombre de mi análisis sobre las obras de Lorca, cuyo título comenzaba con las palabras: “Silenciadas entre las paredes…”. Inclusive, el primer título que se me ocurrió fue: “Encerrada entre las paredes…”. Entonces veo este hecho del emparedamiento como una metáfora de impedir la comunicación de la mujer, negándole de esta manera el derecho a su opinión.

Además del paralelo entre el encierro que usa De Zayas en su historia y el nombre de mi trabajo, me saltó un poco el corazón cuando leí que una de las obras de esta escritora se llama La traición en la amistad. ¡Yo escribí una historia con ese nombre en un taller de escritura creativa! Luego me di cuenta que es el primer trabajo publicado que se lista de la obra de esta gran española. ¡Oh, gran sorpresa! Durante el verano pasado, mi historia sobre la amistad salió publicada en la revista semanal de un periódico de Ecuador. Es decir que es, técnicamente, mi primera historia publicada. Quién sabe y a lo mejor conocí a María de Zayas en otra vida. Me quedo con la curiosidad de leer más de su obra.

5 de junio de 2011

¿Es que no tiene derecho una pobre mujer a respirar con libertad?




En un día como hoy, hace 113 años, nació Federico García Lorca (5 de junio de 1898 Fuente Vaqueros, Granada, España), uno de los más importantes dramaturgos y poetas del siglo XX. En homenaje a su memoria y trabajo, comparto con ustedes el inicio de una conferencia que preparé sobre sus obras La Casa de Bernarda Alba y Bodas de Sangre. Espero poder presentar esta conferencia próximamente en una universidad de mi país.

Hay cosas encerradas dentro de los muros que,

si salieran de pronto a la calle y gritaran, llenarían el mundo.

Federico García Lorca

Silenciadas entre las paredes: La mujer en La casa de Bernarda Alba y Bodas de Sangre

Considerando que no fue hasta 1946 y 1949 respectivamente que Mary R. Beard y Simone de Beauvoir publicaron sus estudios feministas Woman as Force in History y Le Deuxiéme Sexe, el dramaturgo español Federico García Lorca, quien trató de concientizar al público sobre la situación injusta de la mujer en la España del siglo XX, puede ser visto como un pionero en la defensa de los derechos de las mujeres. Tal como Ana María Ramírez afirma, “Nadie como García Lorca ha mostrado con más verismo la vida de muchas mujeres que han protagonizado una silente tragedia de deseos, de ilusiones, y esperanzas reprimidas o ahogadas por la tiranía de distintos seres” (2).

La preocupación de Lorca por la mujer provenía en gran parte de su solidaridad por los sectores marginados de la época. Así lo explica Leticia Taylor: “García Lorca cries with the weak, the suffering, the underprivileged. He is a humanitarian and dreams of a perfect state of things” (33).

Un ejemplo de este espíritu humanitario por diversos tipos de grupos marginados queda ilustrado durante la estancia del poeta granadino en Nueva York. A pesar de que Lorca no sintió mucha afinidad por la cultura anglosajona, se encontró en cambio bastante atraído hacia la vida nocturna de Harlem. Los ritmos de los cantantes de blues llamaron su atención de la misma manera que lo habían hecho durante su niñez los gitanos andaluces (Honig 14). Probablemente esto haya sido porque el canto del blues tiene ese tono de lamento y melancolía que es característico del cante gitano.

Ese eco de sufrimiento que llegaba a Lorca de los negros es ilustrado por Honig: “He wandered through Harlem streets by day and saw into the dark suffering of the crowded houses where the great negro was prisoner in a janitor’s uniform” (14). Dice Leticia Taylor sobre las impresiones de Lorca durante su estancia en Nueva York: “The injustice of man toward man in this chaos of opulence and misery filled him with the same kind of pity and sadness that he had in Spain for his ill-treated gypsies” (33).

Este sentimiento de solidaridad hacia los grupos discriminados, se dio seguramente debido al propio aislamiento sufrido por Lorca a causa de su homosexualidad. De acuerdo a Walter Dobrian, Lorca se sintió a lo largo de su vida marginado y perseguido por la sociedad por ser diferente del resto. Cuenta que los compañeros del poeta durante el segundo curso de su escuela granadina, “se reían de su aspecto un tanto afeminado, llamándole cruelmente Federica” (464). Inclusive su profesor, un hombre intolerante de mentalidad machista, lo hacía sentar en la última fila para no tener que verlo (Dobrian 464).

Este repudio afectó grandemente a Lorca e impidió que tuviera la libertad de expresar sus sentimientos románticos abiertamente. Tanto así, que llegó a cambiar el titulo de al menos uno de sus poemas por temor a los prejuicios sociales que pudieran causar a su propia persona y al destinatario. Es así que el titulo “Soneto gongorino en que Federico manda a su amigo una paloma” fue cambiado a “Soneto gongorino en que el poeta manda a su amor una paloma” (Dobrian 465).

Impresiona el relato de Ian Gibson, quien cuenta que “después de su asesinato en 1936 en las afueras de Granada, uno de los asesinos se jactaba en la taberna [diciendo] – Acabamos de matar a Federico García Lorca. Yo le metí dos tiros en el culo por maricen” (II: 487). Lorca fue perseguido brutalmente por la intolerancia hasta el día de su muerte.

Tiene sentido entonces pensar que, a través de la reflexión sobre la situación de la mujer en sus obras, Lorca estaba apelando también a la conciencia colectiva sobre la opresión sufrida por los homosexuales en España. Al escribir en Doña Rosita La Soltera: “¿Es que no tiene derecho una pobre mujer a respirar con libertad?” (Obras Completas, 1429), estuviera quizás haciendo también un comentario sobre el sentimiento de ahogo que lo embargaba al no poder manifestar su sexualidad a plenitud.

Al inicio del siglo XX en España, el sistema patriarcal exigía un estado de subordinación por parte de las mujeres. Esto era determinado, en primer lugar, por medio de una legislación basada en el Código Penal de 1870, el Código de Comercio de 1885 y el Código Civil de 1889. De acuerdo a esta legislación, las mujeres requerían la autorización de sus maridos para realizar actividades económicas, para la firma de contratos, y hasta para realizar compras de valores altos. No se les estaba permitido controlar su propio salario y este debía ser administrado por sus cónyuges (Ministerio de Educación de España).

El código penal instauró sanciones severas para las mujeres que no obedecieran u ofendieran a sus esposos. Por ejemplo, si el marido mataba o lastimaba a la esposa por adúltera, su castigo era únicamente el destierro temporal. Para una mujer en cambio, bajo las mismas circunstancias, la pena era prisión de por vida. Además del aspecto legislativo, la sumisión de la mujer se formaba dentro del ámbito social, el cual determinaba el rol de las mujeres. Este rol las relegaba a las labores domésticas y maternas; “cualquier intento de salirse de ese rol era duramente reprobado por hombres y mujeres, cuando no era objeto de burla y ridiculización” (Ministerio de Educación de España).

Esta realidad de la mujer española a inicios del siglo XX se ve fielmente reflejada en la trama y los personajes de Bodas de Sangre y La casa de Bernarda Alba de Federico García Lorca. En 1933, el dramaturgo granadino, estrenó con gran éxito en el teatro Beatriz de Madrid Bodas de Sangre. La trama de esta obra se basa en un caso ocurrido en Níjar (Almería) el cual había recibido gran cobertura periodística años atrás. Lorca utilizó la decisión de una mujer de huir con un pretendiente del pasado en el día de su boda así como el consiguiente asesinato del susodicho a manos de un familiar del novio para edificar su trágica obra (Bodas 33, 34).

22 de mayo de 2011

Cuando "Nada" lo puede ser todo - Una hermosa novela de Carmen Laforet




Ante los eventos recientes que se viven en España, me parece pertinente compartir mis impresiones sobre la novela "Nada" de Carmen Laforet. La autora escribió esta impresionante obra con tan sólo 23 años durante un período de crisis (la posguerra) de su país. La posición de la juventud ante la incertidumbre de su nación es parte de la reflexión que nos deja Laforet. Al final de mi post podrán encontrar una copia de la novela en PDF. Espero que mis comentarios les motiven a leerla.

Nada es una historia sobre una sociedad en decadencia. La casa de Aribau, la familia de Andrea y el ambiente que la rodea simbolizan el estado en el que se encontraba el país a raíz de la Guerra Civil. A través de los conflictos de los personajes podemos sentir la frustración y desolación de la España de la posguerra. Uno de los mejores ejemplos de este recurso es el hambre constante de Andrea durante buena parte de la novela. Podemos leer en la página 94 que “Hay quien se ha vuelto loco de hambre”. A través de Andrea nos llega esta sensación de hambre del pueblo español como consecuencia de la pobreza del país durante estos años.

Otro tema recurrente de la obra de Laforet es el tabú de la sexualidad. Lo vemos reflejado en las conversaciones entre Angustias y Andrea (“Tú no dominarás tu cuerpo y tu alma”, 38), en la historia de Angustias con su jefe y también en la tensión sexual entre Román y algunos de los personajes femeninos de la historia. Esta represión de la sexualidad era parte de la vida en la dictadura, donde se forzaban valores morales extremos.

Vemos también que en esta época la clase alta permanece en su burbuja y vive “en un mundo que gira sobre el sólido pedestal del dinero” (81). Un ejemplo es el baile lujoso al que Andrea asiste donde leemos que “… los mayores se dedicaban principalmente a alimentarse y reír” (81). También lo vemos representado en los chicos bohemios que tienen tiempo de debatir sobre el significado de la vida a costa del dinero ilimitado de sus padres.

Sobre el estilo de la obra, pienso que al igual que lo que vimos en La Casa de Bernarda Alba de García Lorca, las descripciones vívidas que Laforet nos regala, otorgan a la historia un tono poético y simbólico. Las descripciones del mundo exterior de Andrea son un reflejo de su mundo interior así como del resto de los personajes. Un ejemplo de esto lo podemos leer apenas llega Andrea a la casa de Aribau: “En toda aquella escena había algo angustioso, y en el piso un calor sofocante como si el aire estuviera estancado y podrido” (6). Esta angustia, ahogo y estancamiento es lo que llevaban dentro los seres que habitaban ese lúgubre piso.

Un elemento muy importante en esta novela es el existencialismo en los pensamientos y reflexiones de Andrea. En la página 87, Andrea se pregunta “cómo en los sentidos humanos cabe una tan grande cantidad de placer en el dolor”. Luego en la pagina 93 se da cuenta “por primera vez de que todo sigue, se hace gris, se arruina viviendo”. A través del existencialismo de Andrea sentimos el pesimismo, el dolor y la oscuridad que atormentaban a la sociedad española.

La historia simple y sombría de Andrea y el piso de Aribau nos abren una ventana a la vida en la España de la posguerra. Una vida desesperante en un mundo en ruinas, empobrecido y reprimido. Un mundo donde el único rayo de esperanza provenía de jóvenes como Andrea, quienes a pesar de su gris realidad, creían en un futuro de libertad y de cambio.

Bibliografía

Laforet, Carmen. Nada. Madrid: Ed. Biblioteca El Mundo, 2001.

6 de febrero de 2011

Unamuno y la historia de una pasión


Acabamos de terminar la lectura de Abel Sánchez (1917) de Miguel de Unamuno en mi clase de Literatura Española del Siglo XX. Abel Sánchez es, como dijo el autor en el prólogo a la segunda edición, la historia de una pasión. Pero al contrario de las grandes pasiones que estamos acostumbrados a leer en las novelas, esta se trata de una historia sobre uno de los siete pecados capitales: la envidia. Teniendo como marco la historia bíblica de Caín y Abel, conocemos a Joaquín Monegro y Abel Sánchez, amigos de toda la vida unidos por la relación envidiado - envidioso, la cual es una de las muchas teorías de Unamuno respecto a la condición humana. Joaquín es atormentado durante toda su vida por el sentimiento de envidia hacia su amigo y sufre, al ver como todo lo que él considera importante es arrebatado por Abel. Este sentimiento trágico, que nos llega a través del narrador y de las confesiones de Joaquín, destruye a las familias de los dos “amigos” y al igual que la historia bíblica, encuentra un desenlace fatal en la muerte. A continuación comparto mi reacción a la lectura de esta magnífica obra del escritor vasco Miguel de Unamuno.

Es la primera vez que leo una obra de Unamuno y mi primera reacción al leer Abel Sánchez ha sido preguntarme por qué no me había encontrado antes con sus trabajos ya que la teoría e ideas expuestas en esta novela me han impresionado mucho. Me siento de cierta manera identificada con su manera negativa y cínica de mirar y juzgar a la sociedad a la cual pertenece. Al igual que Unamuno, yo siempre he pensado que la sociedad en la que me tocó crecer es bastante hipócrita y he tendido a ser muy desconfiada de la mayoría de las personas. No creo en la amabilidad excesiva de la gente y cuando experimento una situación así, enseguida pienso cuáles son sus verdaderas o “segundas” intenciones.

Comenzando con el análisis de la introducción crítica, concuerdo en categorizar esta historia como una “nívola”. Abellán nos dice que Unamuno define a una nívola como relatos de realidades íntimas contados sin adornos (10). Abel Sánchez tiene definitivamente estas características ya que el protagonista de la historia nos revela lo más oscuro y profundo de su alma con una honestidad maravillosamente cruda. Esta oscuridad es causada por el sentimiento de la envidia, sexto pecado capital, el cual atormenta a Joaquín Monegro.

Como nos explica Abellán, “el argumento central de la novela es el tema de la envidia” (11) por lo cual es importante comprender la magnitud de este sentimiento. Al buscar el significado de la palabra envidia me encontré con dos definiciones: “Tristeza airada o disgusto por el bien ajeno o por el cariño o estimación de que otros disfrutan” y “Deseo honesto de emular alguna cualidad o algún bien que otro posee” (WordReference.com). Las dos definiciones aplican al sentimiento de Joaquín ya que ver como Abel es apreciado y preferido por todos, sobre todo Helena, así como lo fácil que se le da triunfar en la pintura, amarga la existencia de Joaquín y al mismo tiempo provoca que desee emular la fama y gloria de la que gozaba su supuesto mejor amigo.

Unamuno considera la envidia como el origen de los conflictos históricos y sociales que azotaron a España (10). Es lógico pensar el que Unamuno haya quedado marcado por el hecho de haber vivido ente dos guerras y que por esta razón haya querido racionalizar el por qué de estos acontecimientos. Para muchas personas, sobre todo los no creyentes, encontrar una explicación de eventos trágicos, es una manera de superar el dolor y encontrar sentido a la vida. Utilizando un pueblo pequeño para representar a España, Unamuno nos muestra como una sociedad donde existe disparidad de dinero y poder, produce como consecuencia resentidos sociales que envidian a los ricos y poderosos. Así mismo los ricos y poderosos son soberbios y desprecian al “pueblo” pero al mismo tiempo necesitan que este los envidie para seguirse sintiendo superiores. Esto ilustra la teoría Umaniana del envidiado-envidioso ya que el novelista vasco pensaba que “el envidiado necesita del envidioso tanto como este de aquel” (19).

Pasando al aspecto religioso, podría escribir un ensayo sobre todos los puntos en los que concuerdo con lo que escribió Unamuno en esta novela. Basta decir que cuando leí lo de que “la confesión sirve para pecar más tranquilamente” (122) me reí mucho y pensé cuanta verdad hay en esta frase. Es muy cómodo saber que no importa el mal que uno haga durante la semana, llegado el domingo, uno va a la iglesia, se confiesa, reza, hace quizás una penitencia y ¡listo!, queda libre de pecado. Conozco a tanta gente que dice ser “muy católica”, de esos que se dan golpes de pecho durante la misa, y ni bien comienza la semana ya están maltratando a sus empleados y algunos hasta a sus familias. Como lo dice el personaje de Federico, “¡Y hay cochinos cristianos que se atreven a llamarse a sí mismos honrados!” (121).

Repitiendo lo que mencioné durante la clase, yo no soy una lectora promedio porque al leer esta novela sentí mucha lástima del personaje de Joaquín al contrario de la antipatía que según lo que entendí, despierta en otros lectores. Si dejamos la espiritualidad a un lado, esa que nos hace pensar que hay un plan para cada uno, es difícil ignorar las injusticias que existen en el mundo. Veríamos, por ejemplo, que es injusto el que ciertas personas nazcan en familias o países privilegiados y que en cambio otras nazcan en medio de la pobreza y subdesarrollo. Nos parecería injusto también, que ciertas personas nazcan con el don del carisma y que otras resulten insoportables por más que hagan mil maromas por agradar a los demás. Lo mismo opinaríamos sobre la desigualdad terrible en la repartición de talento, inteligencia y belleza.

En realidad, todos hemos sido Joaquín en algún momento de nuestras vidas y nos hemos preguntado ¿por qué a mí?, ¿por qué no pude ser más bonito, más delgado, o más inteligente? ¿Por qué tengo que padecer de esta enfermedad?, ¿por qué no naci dentro de una familia que me comprendiera y aceptara?... Y así un sinfín de preguntas que hemos lanzado al universo en un momento desesperado. Lo que pasa es que luego de ese lapso de flaqueza, muchos somos capaces de aceptar lo que nos tocó, de hacer las paces con la vida y de seguir adelante. Pero hay otros que no encuentran esa fortaleza interna y que, al igual que Joaquín, no pueden liberarse de las garras de la amargura y se dejan atormentar por sus propios demonios. Aquellas personas se merecen nuestra compasión entonces porque nosotros pudimos alcanzar la salvación… ellos no.

Bibliografía

Unamuno, Miguel. Abel Sánchez. Ed. José Luis Abellán. 2nd ed. Madrid: Editorial Castalia, 1990 Abellán, José Luis.

WordReference.com. Web. 1 Feb. 2011. ‹http://www.wordreference.com/definicion/envidia›.