17 de septiembre de 2015

El lenguaje experimental en Paris Francia de Gertrude Stein



Entrar en contacto por primera vez con la literatura de Gertrude Stein nos dejará posiblemente confundidos y desorientados. La experiencia es la de viajar a una realidad alternativa en la que, aunque te encuentras en un mundo reconocible, las reglas son algo diferentes. La inhabilidad de descifrar esta nueva realidad así como los elementos, fuera de lugar, del texto, condenarán al lector a divagar sin sentido por la narrativa de Stein.
 Uno de los elementos que contribuyen al complejo estilo literario de la escritora norteamericana es la descontextualización de las palabras. Stein experimenta con las palabras extrayéndolas de su ambiente familiar y colocándolas dentro de nuevas asociaciones. El resultado de este experimento es que las palabras son reclamadas para ser impregnadas de nuevos significados.
Este proceso es reminiscente de la semiótica (o semiología) - el estudio del lenguaje como signos - cuyo pionero fue Ferdinand de Saussure. Según el lingüista suizo, el lenguaje es un sistema arbitrario compuesto de una serie de signos. A su vez, esto signos son el resultado de la asociación entre el significante – la forma del signo – y el significado – el concepto representado por el signo. Para Saussure, tanto el significante como el significado son puramente ‘psicológicos’ y por lo tanto, el concepto que transmiten no puede ser sujeto a una verdad o realidad absoluta (Saussure 14 -15 66, 67.)   
Este contexto es útil cuando se intenta encontrar un sentido al proyecto que impulsa el peculiar estilo de escritura de Paris Francia. Esta referencia no implica, sin embargo, que la inspiración de Stein se haya originado en la semiótica o la lingüística. La norteamericana era una revolucionaria del lenguaje por mérito propio. En varias de las charlas que dio a lo largo de los Estados Unidos, Stein mostró su desdén por las convenciones gramaticales.  
Por ejemplo, su sentimiento con respecto a las comas era que, “at the most a comma is a poor period that lets you stop and take a breath but if you want to take a breath you ought to know yourself that you want to take a breath. (A lo más la coma es un punto pobre que permite detenerte y tomar aire pero si quieres tomar aire deberías saber por ti mismo que quieres tomar aire)" (Poetry and Grammar 221).
Regresando a la discusión del ámbito de Paris Francia, la siguiente cita de la obra ilumina el acercamiento inquisitivo de Stein hacia el lenguaje. La misma es parte de un extracto que se refiere a los estudios de inglés de unas chicas francesas quienes escogen a Hamlet para completar su tarea de traducción. La narradora especula que la razón detrás de esta elección es que un gran número de palabras arcaicas del inglés son “palabras completamente francesas” (74-75) y continúa con la idea de que: “I have often thought a lot about the words that make the English language, and much as I have thought about it, a war makes it even more definite, as in this Hamlet.” (Frecuentemente he pensado bastante en las palabras que conforman el idioma inglés y por mucho que he pensado en ello, una guerra lo hace más definitivo, como en Hamlet) (75) 
Considero que esta cita es un reconocimiento por parte de Stein  de su profundo interés en la manera en que las palabras funcionan dentro de un sistema de lenguaje. También parece insinuar que sin importar cuánto se piense sobre el significado de las palabras, eventos tales como  una guerra u otros factores históricos terminan por crear o transferir términos entre idiomas en sucesos arbitrarios e incluso espontáneos.
La anécdota de las chicas francesas ilustra que la naturaleza arbitraria no es solamente inherente a la forma del signo pero al concepto que representa. Para las estudiantes francesas, un conjunto de palabras arcaicas tiene un gran significado en su estudio de la lengua inglesa mientras que esos mismos signos parecen completamente irrelevantes para otros cuando se tiene en cuenta que se trata de términos que, “the English language to-day no longer uses.” (El idioma inglés hoy en día ya no utiliza) (75) 
Tanto la fluidez así como la aleatoriedad del significado proveen a Stein con una especie de arcilla elástica que puede ser manipulada, deconstruida y reconstruida para dar forma a su proyecto del lenguaje. Sara J. Ford explica que Stein yuxtapone palabras en una manera que las remueve de su contexto u orden convencional y las coloca dentro de nuevas relaciones y asociaciones (50)  Esta fluidez de patrones permite a Stein experimentar con las palabras, librándolas de significados ordinarios y obsoletos para infusionarlas con unos más interesantes y actuales.

Nota: Este es un extracto de un trabajo que escribí para una clase llamada La Novela Internacional del siglo XX. Si a alguien le interesa adquirir el trabajo completo, me puede contactar a través de mi página web www.adamslanguagesolutions.com

Referencias
     Ford, Sara J. Gertrude Stein and Wallace Stevens: The Performance of Modern Consciousness. Routledge, 2011.
     New World Encyclopedia. “Art for art's sake.” http://www.newworldencyclopedia.org
     Oxford Dictionaries. “Fashion.” http://www.oxforddictionaries.com
     Saussure, Ferdinand de. Course in General Linguistics (trans. Roy Harris) London: Duckworth, ([1916] 1983)
        Stein, Gertrude. Paris France. Liveright, 1996.
     Stein, Gertrude. “Poetry and Grammar,” in Lectures in America. New York: Random House, 1935.  

21 de agosto de 2015

El "color" de la literatura




    Ahora que al fin, puedo enfocarme casi totalmente a la escritura, una de las acciones que he tomado es la de seguir en Facebook a algunos autores al igual que a grupos de escritura afines a mis intereses. Leo blogs e investigo sobre lo que trabajan otras personas ya establecidas en el medio, al igual que a aquellos que luchan por sacar adelante el oficio. Entre los muchos temas sobre los que estoy aprendiendo y que rodean el mundo de la escritura dentro de los Estados Unidos,  hay uno en particular que me causa desconcierto, curiosidad y escepticismo. ¿De qué se trata? Allá voy.


    Al parecer, en este país, si quieres dedicarte a la escritura y tus antepasados no son de origen europeo, no basta con que te identifiques como escritor, sino que tienes que definirte como escritor de color.

    La obsesión con "el color" es impresionante. Solía estar suscrita a varios medios de noticias en Facebook. Me parecía una manera eficiente de mantenerme al día de lo que ocurre en el mundo. El oficio de la escritura es solitario y tiendo a sentirme aislada del mundo de afuera. Sin embargo, el noventa por ciento de lo que leía en esos medios tenía que ver con color, raza, racismo, y violencia, tanto verbal como física, derivada de estos problemas. 

Entonces, te pones a leer, dos, tres, cuatro artículos al día y llega un punto en que te afecta, y te preguntas si te va a pasar algo malo por el solo hecho de ser hispana y te entra la paranoia. Por lo tanto, ¡adiós NPR y CNN! Yo sé que el racismo es un problema real y complejo pero darle vueltas al mismo tema todos los segundos de la vida... pues yo no puedo.

     En fin, volviendo al tema de los escritores de color, el prestigioso Junot Díaz, de origen dominicano y ganador del premio Pulitzer, es un escritor que ha sido muy vocal sobre la falta de diversidad en los programas de literatura y escritura creativa en este país. Me queda claro el meollo del asunto y comparto la opinión de que no hay suficiente diversidad en los autores que se leen en las clases de literatura de las universidades norteamericanas. Yo misma lo viví recientemente.

    A inicios de este año tomé en la Universidad de Tennessee una clase llamada "The 20th-Century International Novel" (La Novela Internacional del Siglo XX.) En mi opinión, deberían cambiar el nombre por "La Novela Norteamericana y Británica del siglo XX". Todas las novelas que leímos y analizamos, fueron escritas originalmente en inglés y los autores eran norteamericanos o europeos. Pareciera entonces que lo único que cuenta a nivel internacional para la academia norteamericana (exceptuando los programas de lenguas extranjeras - pero eso es otra historia) es la literatura producida en Europa.

    Pues eso. Entiendo muy bien que la falta de diversidad en los programas de literatura es un asunto real e importante y que se debe trabajar.  

    Sin embargo, no pienso que sea solamente un problema para los estudiantes de color. Todos los estudiantes son perjudicados cuando no tienen acceso a textos de otras partes del mundo escritos por autores que han pasado por diferentes tipos de experiencias.  Es un aprendizaje muy pobre para cualquiera cuando te quedas con lo que existe en tu medio, sin ver más allá de los bordes o hacia los márgenes.
   
    Más allá de eso, al parecer Junot Díaz también cuestiona la literatura juvenil, tanto la formal perteneciente al currículo escolar, como la informal, tipo “Harry Potter”.  En un video del festival de "The New Yorker" entrevistan a Díaz y entre muchos temas válidos, dice lo siguiente: “This country is more diverse than it's ever been, but this country's addiction to whiteness has never been more pernicious. The addiction to whiteness, if you watch television or go to the movies at any given day or go to the bookstore, it would seem like if people didn't get 5 doses of whiteness a day, they would die. It's a public health catastrophe. And therefore, so many of our young people don't see themselves being reflected in anything. It's weird, I feel like every book I read and every movie I'm watching is me fucking watching Lord of the Rings because I'm like, this shit got nothing to do with us. This is about as make fucking believe as possible. Oh look, only white people! Middle Earth! So for me, again, I always get like, I mean, given this world, fuck, give it a shot; give
it a shot; even a badly uttered sentence would go far in a place where none of us seem to be allowed to speak."

    Antes que nada, no entiendo por qué Díaz considera necesario incluir malas palabras en su discurso. ¿Es parte de ser escritor de color? ¿Lo hace para que presten mayor atención a sus palabras? ¿Para ser cool? Pues no sé, pero para mí no deja de ser vulgar. Si algunos escritores de color optan por hablar así en entrevistas y conferencias, pues no se puede culpar a los “sin color” (que buen término, ¿cierto?) que no los tomen en serio.

    Más allá de la elección de vocabulario de Díaz, no comparto su cuestionamiento. Cuando entre los trece y dieciséis años leí obras como Mujercitas, Alicia en el País de las Maravillas y Las aventuras de Tom Sawyer, entre otras; nunca pasó por mi cabeza que los personajes sobre los que estaba leyendo eran “blancos” y que, por lo tanto, no tenían nada que ver conmigo. Pienso que la buena literatura se centra en temas universales que van más allá del género, raza, edad, religión, y otros factores que separan a los seres humanos.

    Cuando Díaz comenta que El Señor de los Anillos no tiene nada que ver con “nosotros” (escritores de color), pues yo pregunto, ¿y qué tiene que ver con los "anglos"? ¿Acaso en el mundo anglo hay hobbits, monstruos, un anillo mágico, etc? Pues hasta donde yo sé no es así, porque esa historia…atención... ¡es fantasía!…. o sea, no refleja la vida de nadie perteneciente al mundo real. Son los temas de trasfondo, tales como la lealtad, amistad, heroísmo, etc. que son asuntos con los que las personas en general se pueden relacionar o identificar, sin importar su raza, etnia, o país de origen.

    Reconozco que yo NO nací ni crecí en este país, así es que hay muchas cosas que Díaz ha vivido, sobre las que yo no tengo ni la menor idea. Comprendo que crecer formando parte de un grupo discriminado es complejo y entiendo por qué hay ciertas lecturas hacia las que los jóvenes hispanos que viven en este país se pueden sentir más inclinados que otras. Por eso me parece muy valioso que hoy en día en las escuelas norteamericanas se lea a autoras como Sandra Cisneros y al mismo Junot Díaz. Pero atención, son lecturas que benefician a todos los estudiantes, no solamente a los de grupos de minorías. Así mismo, no porque ahora existen autores que tratan situaciones más modernas, reales, y prácticas, significa que el resto de la buena literatura no tenga validez.   

    No sé, a lo mejor hay un punto importante que desconozco, que pueda proporcionar la clave para decodificar lo que argumenta Díaz. Mientras tanto, me alegro de que el “color” de los personajes literarios favoritos de mi infancia y juventud no se interpusiera en el deleite que representaron para mí, aquellas entrañables y eternas horas de lectura.

Referencia
Junot Díaz and Karen Russell on writing short stories - The New Yorker Festival
https://www.youtube.com/watch?v=pqb7bcSZcDo


27 de julio de 2015

De paseo por “La ciudad y la ciudad” de China Mieville




A inicios de este año tomé una clase de Literatura Internacional del Siglo XX. Ya en otro post comentaré lo que se considera “Literatura Internacional” en una clase del departamento de Inglés de una institución norteamericana, por lo menos en la Universidad de Tennessee, la cual ha sido mi experiencia. Por ahora, comparto mis impresiones de la última obra leída durante el semestre, "The City and the City (La Ciudad y la Ciudad)" del autor británico China Mieville.


Para comenzar, pienso que el trabajo de Mieville es una excelente obra para analizar desde el punto de vista técnico de la escritura. Todo trabajo de ficción involucra la creación de un mundo, de un universo para otorgar el ambiente en el que se desarrolla la historia. En la novela de Mieville se enfatiza de sobremanera este proceso creativo ya que la trama depende totalmente de este mundo ficticio donde dos ciudades se superponen, conviven, comparten espacios, pero donde, las reglas imponen una indiferencia, un pretender que son dos ciudades separadas y donde los ciudadanos de cada cual son sometidos a “no ver” (“unsee”) al “otro”.


Este ejercicio de imaginar que los personajes aceptan vivir bajo leyes y reglas tan absurdas donde comparten espacio, calles, edificios con otros seres y objetos pero que deben hacer de cuenta que no es así y son obligados a reconocer fronteras descabelladas, a primera vista es difícil, come lectora, me resistí al inicio.


Pero a medida que le das una oportunidad a Mieville de contarte de este mundo disparatado, descubres que no se aleja mucho de algunas cosas que vemos o más bien NO vemos en nuestro mundo “real”. A mí me hizo pensar en las muchas veces que en un semáforo de mi ciudad natal, hice de cuenta que no había alguien pidiendo limosna, o niños trabajando en la calle, haciendo malabares o vendiendo chicles. Claro, sería muy abrumador pensar constantemente en lo cruel realidad de muchas personas que comparten una ciudad, un país con nosotros pero muchos nos vamos al otro extremo y comenzamos a hacer de cuenta que esas personas no existen. Creamos el hábito de bloquear ciertas imágenes.


Por supuesto está el tema de las fronteras, líneas invisibles creadas por gobiernos y poderes y que las personas en general somos obligadas, a veces con violencia, a respetar. El autor ha indicada en algunas entrevistas que él no estaba pensando en ninguna frontera o conflicto político específico pero cuando una de las ciudades de su novela ha sido perfilada como una típica ciudad europea y la otra como una con claros ecos del medio oriente… pues da para pensar. Es lo maravilloso de tener la libertad como lector para interpretar con el cuidado de no pretender que se conoce la intención del autor.

El final me dejó con un sabor amargo. Me esperaba algo más grandioso pero a lo mejor debía terminar así porque el autor ya estaba pensando en una secuela así es que no podía haber una resolución total. En fin, si te gusta la novela de ciencia ficción (la profesora de la clase que les cuento la clasificó dentro del género de ficción especulativa), crimen, un poco al estilo noir - no creo que tenga los elementos para ser considerada completamente negra - pues recomiendo este libro, sobre todo si eres escritor porque te brinda la oportunidad de analizar y aprender cómo este autor trabaja la creación del mundo, leyes y ambiente de su intrigante historia.

17 de julio de 2015

Mi publicación en la Antología Nos Pasamos de la Raya - We Crossed the Line



Comparto con ustedes una gran alegría. Mi texto "Balada Apalache" fue recientemente publicado en la antología bilingüe "Nos pasamos de la raya - We crossed the line" de Casa Editorial Abismos. Ya está disponible en Amazon.  http://www.amazon.com/pasamos-raya-crossed-line-Spanish

En este texto hago un repaso de la memoria contrastando mi vida anterior como citadina proveniente de una urbe gigantesca latinoamericana y mi vida presente, en una zona rural de la zona de los Apalaches estadounidenses.

Me siento muy orgullosa y feliz de que uno de mis textos pueda tener un alcance como el que lo da una publicación de esta naturaleza.

Los invito a celebrar conmigo este gran logro de Dorothy!

Aquí otra vez



Amigos y seguidores! No puedo creer que ha pasado tanto tiempo desde mi última entrada. La vida, los estudios, el trabajo, ya saben. Pero no es una buena excusa la verdad. Simplemente estaba desmotivada, dejé que se apagar la luz de mi voz escritora pero tan, tan, tan... Ya está de vuelta y ahora creo que es para quedarse definitivamente.
Me comprometo a escribir semanalmente, a lo mucho cada dos semanas, porque es tiempo de que la escritura tome el lugar que siempre se mereció en mi vida.
Seguimos el camino desde el desván entonces. Que tengan un lindo fin de semana!

19 de diciembre de 2011

El ecuatoriano José de la Cuadra y su "Banda de Pueblo"



José de la Cuadra
A partir de 1930, varios escritores ecuatorianos de la costa y de la sierra surgieron, innovadores e influidos por el criollismo, protestando por las injusticias políticas, religiosas y sociales de Ecuador. El criollismo, también conocido como costumbrismo, es un movimiento literario que se desarrolló entre la última década del siglo XIX y la primera parte del siglo XX en Latinoamérica. Está basado en la descripción realista de las escenas, costumbres y tradiciones del país de origen del escritor (Wikipedia).
El criollismo, adoptado tanto por la novela como por el cuento, denunció y presentó de una manera singular la explotación desmedida en casi todas las regiones de Latinoamérica. Este movimiento se produjo como una reacción en contra de la escuela modernista, ya que mientras que el lema de este último era el arte por el arte, en el criollismo había un claro compromiso social (Aguilar 107).
En el siglo XIX se conceptuaba a América como la cuna de la barbarie, lo cual implicaba falta de sofisticación y clase. Europa en cambio, representaba la civilización y la meca de la cultura. Por lo tanto, era considerada un modelo a seguir y existía la necesidad de emular sus costumbres. Pero al darse la Primera Guerra Mundial, la Gran Depresión y luego la Segunda Guerra Mundial en suelo europeo, el desencanto y la desilusión de la tierra de la civilización, produjo en Latinoamérica el deseo de volver a mirar de una manera distinta y valorar más profundamente lo autóctono, lo vernáculo y lo propio. Se avivó en los jóvenes hispanoamericanos un gran sentido nacionalista (Aguilar 108-9).
Como observa el crítico norteamericano Seymour Menton, “[l]os criollistas de la primera época tomaron como inspiración lo nativo, lo propio, “lo nuestro” y basaron su temática en “…el campesino mexicano, el llanero venezolano, el indio peruano, el guajiro cubano y el jíbaro puertorriqueño (…) donde vivían los representantes más auténticos de la nación…” (217). Aguilar explica que en este marco, se producen obras narrativas que salen de lo común y toman un giro muy americano, listando los siguientes ejemplos: “Los de abajo (1915), de Mariano Azuela; Cuentos de amor, de locura y de muerte (1917), de Horacio Quiroga; La Vorágine (1924), de Eustasio Rivera; Doña Bárbara (1929), de Rómulo Gallegos; Los Sangurimas (1934), de José de la Cuadra; Huasipungo (1934), de Jorge Icaza; El Indio (1935), de Gregorio López y Fuentes; Todo verdor perecerá (1941), de Eduardo Mallea, etc.” (Aguilar 108).
Esta lista nos introduce a José de la Cuadra, escritor ecuatoriano nacido el 3 de septiembre de 1903 en Guayaquil. Sus cuentos figuran entre los más importantes de la narrativa de Ecuador. Estudió leyes, fundó la Universidad Popular Guayaquileña y representó a su país en misiones consulares en Argentina y Uruguay. Autor de ensayos, novelas, artículos y sobre todo cuentos, fue miembro del Grupo de Guayaquil (también conocido como Grupo de los Cinco), una de las principales agrupaciones literarias del Ecuador en las décadas de los años 1930 y 1940. Alcanzó su máximo logro intelectual, dentro del relato, durante la década del 30 con la aparición de obras como «Repisas» (1931), «Horno» (1932), y su obra cumbre, «Los Sangurimas», publicada en 1934, la cual tuvo varias ediciones, e inclusive fue llevada con éxito a la televisión ecuatoriana décadas más tarde (Enciclopedia del Ecuador).
Podría considerarse a José de la Cuadra como el mejor exponente del realismo mágico del Ecuador, en especial por sus obras sobre la temática montubia, es decir la relativa a la vida del campesino costeño. La obra que mejor ilustra este tema es Los Sangurimas, en la que De la Cuadra relata la vida de una familia costeña, cuya existencia gira alrededor de su patriarca Nicasio Sangurima, hombre centenario, rodeado de misterio, del que se cuentan terribles leyendas (Wikipedia). Los Sangurimas es una obra importante a considerar ya que de acuerdo a Aguilar, es para muchos el primer ejemplo de realismo mágico en Hispanoamérica, hasta el punto de asegurar que es precursora de la muy aclamada Cien años de Soledad (113). Aguilar argumenta también que José de la Cuadra se adelanta al narrador y crítico cubano Alejo Carpentier, cuando trata de establecer, en 1949, una diferencia, entre el realismo mágico, teoría europea y “lo real maravilloso”, concepto propio de la América hispana (114). Es muy interesante pensar que este ilustre compatriota, sino precursor, colaboró en estos géneros tan importantes, y tan debatidos por lo visto, para la literatura hispana.
El cuento que escogí para mi análisis es “Banda de Pueblo”, el cual, de acuerdo a mis consultas con amigos literatos de Guayaquil, es una de las obras más representativas del estilo literario de José de la Cuadra. Esta historia cuenta como un grupo de hombres de distintas regiones de Ecuador llegan a conocerse y formar una banda. Nos enteramos así de las historias de estos hombres de los pueblos de Ecuador, unas más tristes que otras, quienes han pasado penurias y muchas necesidades. La banda viaja de pueblo en pueblo por toda la costa ecuatoriana para tocar en las fiestas El líder de la banda, tiene un hijo adolescente, Cornelio, quien es el encargado de transportar el bombo. Esa tarea no le gusta mucho al joven y se queja bastante. El padre del chico se enferma y Cornelio se da cuenta que después de todo no es tan malo cargar el bombo a cambio de que su padre esté bien. Pero su padre muere al final de la historia, y todos los integrantes de la banda comienzan a tocar sus instrumentos como un homenaje, pero se dan cuenta que falta el bombo del compañero muerto. En ese momento escuchan el instrumento y es Cornelio quien está tocando (De la Cuadra). Es, como se puede apreciar, un final muy emotivo.
Banda de Pueblo podría considerarse una obra regionalista o costumbrista, ya que hace referencia a fiestas populares regionales de Ecuador y sus tradiciones o personajes muy propios como el curandero, por ejemplo. De la Cuadra escribe sobre zonas específicas de su país y sobre personajes con características serranas y costeñas, con su peculiar modo de hablar según de donde provenga, y a pesar de eso, a pesar de los modismos y costumbres típicas de los montubios ecuatorianos, la obra va más allá. Banda de Pueblo interesa a todos porque emociona a las personas, no sólo de Ecuador sino también de otras partes debido a su estructura dramática (Orión). Sobre este tema, Menton describe a la literatura ecuatoriana como una de las representantes del criollismo por “el carácter proletario de la prosa ecuatoriana con su realismo desenfrenado, su lenguaje crudo y el uso desmesurado del dialecto — todo eso sin dejar de ser artística” (218).
Otra característica interesante en este cuento es su extensión en tiempo y espacio. Los miembros de la banda recorren largas zonas de Ecuador, mayormente de la costa, en un también amplio espacio de tiempo, algo que puede representar un problema para el autor al momento de darle unidad dramática a la obra. La unidad de la historia es importante para conseguir el impacto final. De la Cuadra resuelve este problema empleando la técnica de la causa y efecto: esto es que hay dos instancias en el texto: en la primera se introducen los antecedentes o "background" de los personajes. En la segunda parte va el efecto o resultado de lo que pasó al comienzo. Esta técnica resulta muy adecuada para este tipo de historia debido a que el mayor valor del cuento lo constituyen las circunstancias de cada integrante de la banda, así como las anécdotas acontecidas. Hay que agregar también el colorido, la simpatía de los personajes y la enorme humanidad de gentes corrientes que luchan por la supervivencia sin perder el humor (Orión).




Referencias
Aguilar, Luis (2011). “Los Sangurimas”, una obra narrativa polémica. Castilla. Estudios de Literatura, 2
De la Cuadra, José (1932). Banda de Pueblo. Colección de cuentos Horno.
Enciclopedia del Ecuador. De la Cuadra, José. http://www.enciclopediadelecuador.com/default.php
Menton, Seymour (1998), El cuento hispanoamericano, México, Fondo de Cultura Económica.
––– (1998), Historia verdadera del realismo mágico, México, Fondo de Cultura Económica.
Orión, E-Revista Literaria. José de la Cuadra. http://www.roland557.com/ficcion/de_la_cuadra.htm. Wikipedia. Criollismo y José de la Cuadra.