19 de diciembre de 2011

El ecuatoriano José de la Cuadra y su "Banda de Pueblo"

José de la Cuadra

A partir de 1930, varios escritores ecuatorianos de la costa y de la sierra surgieron, innovadores e influidos por el criollismo, protestando por las injusticias políticas, religiosas y sociales de Ecuador. El criollismo, también conocido como costumbrismo, es un movimiento literario que se desarrolló entre la última década del siglo XIX y la primera parte del siglo XX en Latinoamérica. Está basado en la descripción realista de las escenas, costumbres y tradiciones del país de origen del escritor (Wikipedia).

El criollismo, adoptado tanto por la novela como por el cuento, denunció y presentó de una manera singular la explotación desmedida en casi todas las regiones de Latinoamérica. Este movimiento se produjo como una reacción en contra de la escuela modernista, ya que mientras que el lema de este último era el arte por el arte, en el criollismo había un claro compromiso social (Aguilar 107).

En el siglo XIX se conceptuaba a América como la cuna de la barbarie, lo cual implicaba falta de sofisticación y clase. Europa en cambio, representaba la civilización y la meca de la cultura. Por lo tanto, era considerada un modelo a seguir y existía la necesidad de emular sus costumbres. Pero al darse la Primera Guerra Mundial, la Gran Depresión y luego la Segunda Guerra Mundial en suelo europeo, el desencanto y la desilusión de la tierra de la civilización, produjo en Latinoamérica el deseo de volver a mirar de una manera distinta y valorar más profundamente lo autóctono, lo vernáculo y lo propio. Se avivó en los jóvenes hispanoamericanos un gran sentido nacionalista (Aguilar 108-9).

Como observa el crítico norteamericano Seymour Menton, “[l]os criollistas de la primera época tomaron como inspiración lo nativo, lo propio, “lo nuestro” y basaron su temática en “…el campesino mexicano, el llanero venezolano, el indio peruano, el guajiro cubano y el jíbaro puertorriqueño (…) donde vivían los representantes más auténticos de la nación…” (217). Aguilar explica que en este marco, se producen obras narrativas que salen de lo común y toman un giro muy americano, listando los siguientes ejemplos: “Los de abajo (1915), de Mariano Azuela; Cuentos de amor, de locura y de muerte (1917), de Horacio Quiroga; La Vorágine (1924), de Eustasio Rivera; Doña Bárbara (1929), de Rómulo Gallegos; Los Sangurimas (1934), de José de la Cuadra; Huasipungo (1934), de Jorge Icaza; El Indio (1935), de Gregorio López y Fuentes; Todo verdor perecerá (1941), de Eduardo Mallea, etc.” (Aguilar 108).

Esta lista nos introduce a José de la Cuadra, escritor ecuatoriano nacido el 3 de septiembre de 1903 en Guayaquil. Sus cuentos figuran entre los más importantes de la narrativa de Ecuador. Estudió leyes, fundó la Universidad Popular Guayaquileña y representó a su país en misiones consulares en Argentina y Uruguay. Autor de ensayos, novelas, artículos y sobre todo cuentos, fue miembro del Grupo de Guayaquil (también conocido como Grupo de los Cinco), una de las principales agrupaciones literarias del Ecuador en las décadas de los años 1930 y 1940. Alcanzó su máximo logro intelectual, dentro del relato, durante la década del 30 con la aparición de obras como «Repisas» (1931), «Horno» (1932), y su obra cumbre, «Los Sangurimas», publicada en 1934, la cual tuvo varias ediciones, e inclusive fue llevada con éxito a la televisión ecuatoriana décadas más tarde (Enciclopedia del Ecuador).

Podría considerarse a José de la Cuadra como el mejor exponente del realismo mágico del Ecuador, en especial por sus obras sobre la temática montubia, es decir la relativa a la vida del campesino costeño. La obra que mejor ilustra este tema es Los Sangurimas, en la que De la Cuadra relata la vida de una familia costeña, cuya existencia gira alrededor de su patriarca Nicasio Sangurima, hombre centenario, rodeado de misterio, del que se cuentan terribles leyendas (Wikipedia). Los Sangurimas es una obra importante a considerar ya que de acuerdo a Aguilar, es para muchos el primer ejemplo de realismo mágico en Hispanoamérica, hasta el punto de asegurar que es precursora de la muy aclamada Cien años de Soledad (113). Aguilar argumenta también que José de la Cuadra se adelanta al narrador y crítico cubano Alejo Carpentier, cuando trata de establecer, en 1949, una diferencia, entre el realismo mágico, teoría europea y “lo real maravilloso”, concepto propio de la América hispana (114). Es muy interesante pensar que este ilustre compatriota, sino precursor, colaboró en estos géneros tan importantes, y tan debatidos por lo visto, para la literatura hispana.

El cuento que escogí para mi análisis es “Banda de Pueblo”, el cual, de acuerdo a mis consultas con amigos literatos de Guayaquil, es una de las obras más representativas del estilo literario de José de la Cuadra. Esta historia cuenta como un grupo de hombres de distintas regiones de Ecuador llegan a conocerse y formar una banda. Nos enteramos así de las historias de estos hombres de los pueblos de Ecuador, unas más tristes que otras, quienes han pasado penurias y muchas necesidades. La banda viaja de pueblo en pueblo por toda la costa ecuatoriana para tocar en las fiestas El líder de la banda, tiene un hijo adolescente, Cornelio, quien es el encargado de transportar el bombo. Esa tarea no le gusta mucho al joven y se queja bastante. El padre del chico se enferma y Cornelio se da cuenta que después de todo no es tan malo cargar el bombo a cambio de que su padre esté bien. Pero su padre muere al final de la historia, y todos los integrantes de la banda comienzan a tocar sus instrumentos como un homenaje, pero se dan cuenta que falta el bombo del compañero muerto. En ese momento escuchan el instrumento y es Cornelio quien está tocando (De la Cuadra). Es, como se puede apreciar, un final muy emotivo.

Banda de Pueblo podría considerarse una obra regionalista o costumbrista, ya que hace referencia a fiestas populares regionales de Ecuador y sus tradiciones o personajes muy propios como el curandero, por ejemplo. De la Cuadra escribe sobre zonas específicas de su país y sobre personajes con características serranas y costeñas, con su peculiar modo de hablar según de donde provenga, y a pesar de eso, a pesar de los modismos y costumbres típicas de los montubios ecuatorianos, la obra va más allá. Banda de Pueblo interesa a todos porque emociona a las personas, no sólo de Ecuador sino también de otras partes debido a su estructura dramática (Orión). Sobre este tema, Menton describe a la literatura ecuatoriana como una de las representantes del criollismo por “el carácter proletario de la prosa ecuatoriana con su realismo desenfrenado, su lenguaje crudo y el uso desmesurado del dialecto — todo eso sin dejar de ser artística” (218).

Otra característica interesante en este cuento es su extensión en tiempo y espacio. Los miembros de la banda recorren largas zonas de Ecuador, mayormente de la costa, en un también amplio espacio de tiempo, algo que puede representar un problema para el autor al momento de darle unidad dramática a la obra. La unidad de la historia es importante para conseguir el impacto final. De la Cuadra resuelve este problema empleando la técnica de la causa y efecto: esto es que hay dos instancias en el texto: en la primera se introducen los antecedentes o "background" de los personajes. En la segunda parte va el efecto o resultado de lo que pasó al comienzo. Esta técnica resulta muy adecuada para este tipo de historia debido a que el mayor valor del cuento lo constituyen las circunstancias de cada integrante de la banda, así como las anécdotas acontecidas. Hay que agregar también el colorido, la simpatía de los personajes y la enorme humanidad de gentes corrientes que luchan por la supervivencia sin perder el humor (Orión).





Referencias

Aguilar, Luis (2011). “Los Sangurimas”, una obra narrativa polémica. Castilla. Estudios de Literatura, 2

De la Cuadra, José (1932). Banda de Pueblo. Colección de cuentos Horno.

Enciclopedia del Ecuador. De la Cuadra, José. http://www.enciclopediadelecuador.com/default.php

Menton, Seymour (1998), El cuento hispanoamericano, México, Fondo de Cultura Económica.

––– (1998), Historia verdadera del realismo mágico, México, Fondo de Cultura Económica.

Orión, E-Revista Literaria. José de la Cuadra. http://www.roland557.com/ficcion/de_la_cuadra.htm. Wikipedia. Criollismo y José de la Cuadra.

11 de noviembre de 2011

Borges y Cortázar en mi clase de Short Story

Tuve el honor de presentar a dos de los grandes de la literatura hispanoamericana en mi clase de "Short Story". Presenté un análisis breve de los cuentos "La noche boca arriba" de Cortázar y "Las ruinas circulares" y "El milagro secreto" de Borges. La ventaja de hablar sobre estos maestros es que a los estudiantes les parecen muy interesantes sus historias pero el reto es tratar de cubrir todos los temas que estos cuentos representan además de guiar a la audiencia en el laberinto de la mente de grandes genios.

Comparto con ustedes las presentaciones PPT que preparé para mi clase.




26 de octubre de 2011

La Oscuridad en el Modernismo

Antes de analizar el uso de los temas relacionados a la oscuridad y misterio en el Modernismo, se debe mencionar en qué consistió este movimiento. De acuerdo a la Biblioteca de la prosa modernista de habla hispana, el Modernismo tuvo influencia de varios estilos. Así tenemos que el romanticismo le aportó lo exótico y lo sobrenatural; el naturalismo, lo socialmente lúgubre; el prerrafaelismo, la espiritualidad, la delicadeza; el decadentismo, lo erótico, lo perverso, lo artificioso; el simbolismo, la obsesión por las analogías y la música verbal; el parnasianismo, la mitología y la visión de artes puros, utópicamente intocados por el aburguesamiento de la sociedad. Al parecer cada uno de los movimientos literarios conocidos entonces en Europa, sobre todo en Francia, y América contribuyó en algo a construir el Modernismo.

En los cuentos que he leído en mi clase de "Short Story", se pueden encontrar varias de estas características que reflejan la influencia de los diversos estilos. En ¨El caso de la señorita Amelia¨, por ejemplo, se encuentra el tema de lo sobrenatural. En la historia hay un personaje que no envejece y cuya edad se queda detenida en la niñez. La utilización de este tema se puede interpretar a través de la inocencia que otorgaba Rubén Darío a la juventud. Para el autor, así como para otros modernistas, los niños todavía no han sido corrompidos por la codicia del mundo moderno materialista. Justamente el protagonista de la historia se enamora de eso, de la pureza e inocencia de Amelia. Ya que ese era el estado perfecto (el arte puro) de ese ser, ella se queda detenida en ese momento, antes de ser dañada por lo mundano.

En ¨Cambio de luz¨ y ¨La Venda¨ se evidencian las características modernistas de la espiritualidad, el simbolismo y la obsesión por las analogías. En ambas historias se utiliza la ceguera como representación de la fe ciega. Los personajes principales enfrentan una crisis espiritual causada por la habilidad de poder ver el mundo. Es una analogía entonces que compara al sentido de la vista con el estudio y el conocimiento. Al develarse la venda de la ignorancia, las personas pierden esa fe ciega que es el camino hacia Dios. Precisamente, como explica María Sordo, Unamuno intenta descifrar el destino del hombre, el sentido del universo, y la incógnita de Dios (Sordo, 15).

En ¨Médium¨, en cambio, se expresa la característica de lo perverso. La ¨sonrisa tan rara, tan rara¨ de la hermana de Román causa escalofríos de solo imaginarla. Investigando sobre la ideología de este escritor de la generación del 98 se encuentra que las ideas sobre el hombre y el mundo que se desprenden de sus obras se inscriben a la perfección en la línea del pesimismo existencial” (Rincón Castellano). Cabe especular entonces que la sonrisa escalofriante es simbólica de lo cruel que puede ser la vida y como a veces parece que se estuviera riendo de nosotros.

Acorde a la crisis espiritual de principios del siglo XX, Baroja muestra su radical escepticismo religioso, social y económico. Esto queda claro en la siguiente cita del autor: "No existe verdad política y social. La misma verdad científica, matemática, está en entredicho, y si la Geometría puede tambalearse sobre las bases sólidas de Euclides, ¿qué no les podrá pasar a los dogmas éticos de la sociedad?". Esta duda y la sensación de que la vida no tiene sentido, se entrevé en una de las frases del párrafo inicial de “Médium”: “He analizado todo, he profundizado todo, y vivo intranquilo”. El escepticismo de Baroja da paso a su juego con lo sobrenatural, haciendo al lector reflexionar que si lo que supuestamente es cierto y real deja de tener sentido, se abre la posibilidad de que en lo irreal y oculto se pueda encontrar la verdad.

Referencias

Biblioteca de la prosa modernista de habla hispana. Características del modernismo. http://prosamodernista.com/caracteristicasdelmodernismo.aspx

Rincón Castellano. Pío Baroja. http://www.rinconcastellano.com/sigloxx/baroja.html#

Sordo, María (2003). La angustia como posible solución al problema entre fe y razón en Miguel de Unamuno, Sören Kierkegaard y Gabriel Marcel. Tesis presentada para la Universidad de las Américas Puebla. http://catarina.udlap.mx/u_dl_a/tales/documentos/lhu/sordo_i_mm/capitulo1.pdf

14 de octubre de 2011

Analizando el género del Cuento

Ya que el cuento es parte del género literario de la narrativa, pienso que es importante antes que nada comprender este último término. De acuerdo a Gómez-Martínez, la narrativa hace referencia “a un relato que consta de una serie de sucesos (la historia), a través de la representación humana (el narrador, los personajes) y con posibles comentarios, implícitos o explícitos, sobre la condición humana (el tema)” (Proyecto Ensayo Hispánico). Gómez-Martínez reconoce la complejidad del término e indica que al existir una gran variedad de textos narrativos, cualquier definición puede resultar perjudicial para la creatividad de los autores.

Cabrera Infante proporciona varios ejemplos que nos muestran la antigüedad del cuento y sus diferentes representaciones a lo largo de la historia en varias regiones del mundo. Esto nos hace reflexionar en que no tiene sentido establecer una sola definición porque sería limitar un género muy rico y diverso. Creo que la diversidad del cuento va de la mano con la diversidad de las culturas del mundo, ya que el primero refleja a la segunda. Entonces, en lugar de tratar de definirlo, conviene mejor analizar posibles características que provean pautas de lo que es el cuento, sin cerrarnos tampoco a las mismas.

Respecto a algunas de las características mencionadas por los grandes de la literatura acerca del cuento, encontramos que Edgar Allan Poe pensaba que debe leerse de una sola sentada (no importa si toma 2 minutos o 2 horas) y que debe escribirse solamente si se conoce el final. Hemingway opinaba que el cuento debe ser un iceberg que no muestra todo para que el lector pueda trabajar. También propone la teoría de la “pistola”, la cual implica que si en el cuento aparece un elemento, como por ejemplo una pistola, hay que involucrar al mismo en el final de la historia para que tenga significado. Julio Cortázar consideraba que el cuento debe ganar por KO (“knock-out”), a diferencia de la novela que debe ganar por puntos. Decía además que debe tener un final epifanico y revelador donde todo se resuelva (Talleres de escritura creativa).

A pesar de la opinión descrita anteriormente, vemos que Cortázar no estaba de acuerdo con una definición cerrada del cuento cuando dice:

[...] Nadie puede pretender que los cuentos sólo deban escribirse luego de conocer sus leyes. En primer lugar, no hay tales leyes; a lo sumo cabe hablar de puntos de vista, de ciertas constantes que dan una estructura a ese género tan poco encasillable; en segundo lugar, los teóricos y los críticos no tienen por qué ser los cuentistas mismos, y es natural que aquéllos sólo entren en escena cuando exista ya un acervo, un acopio de literatura que permita indagar y esclarecer su desarrollo y sus cualidades (Paredes 32).

Me parecen muy relevantes las opiniones de los expertos ya que nos dan una luz sobre la intención de los autores para escribir sus cuentos, pero pienso que también es importante considerar al lector. Hay lectores que pueden leer de una sola sentada cuarenta páginas y otros que se toman su tiempo en cinco. Inclusive, la reacción del lector puede variar de acuerdo al autor. Por ejemplo, yo puedo leer cien páginas en una sola sentada pero en el caso de Borges, recuerdo que me tomó algunos días “digerir” el único cuento que me he leído del gran escritor argentino.

En cuanto al cuestionamiento sobre la diferencia entre lo que llamamos un “cuento” informal y el “cuento” que pertenece al género literario, pienso que el profesor Fernando Valls, de la Universidad Autónoma de Barcelona nos da una pauta en su discusión sobre el cuento y relato. Nos recuerda que “el término cuento ya se usaba en el siglo XIX para designar la narrativa breve, conviviendo con otros como relación, que Fernán Caballero opone a cuento popular, y leyenda (Bécquer); mientras que el concepto de relato, tal y como lo entendemos hoy, aparece en los últimos años sesenta” (Talleres de escritura creativa). Valls explica que tal vez debido a que el cuento era un término con demasiados significados, alguno de los cuales le proporcionaban una naturaleza negativa, en 1988 el narrador Fernando Quiñones pidió que se sustituyera por relato.

Según Valls, en general el cuento se clasifica en literario y popular. Explica que el popular se refiere a cuentos tradicionales, de hadas, leyendas, y mitos que son transmitidos por tradición popular y que el término relato se contraponía a ésta última clasificación popular, en el sentido de que relato no significaba más que cuento literario. Dice además que el cuento es una narrativa en prosa de hechos imaginarios y que el relato por su parte admite hechos no ficticios, pero nos recuerda que en la literatura nada es definitivo (Talleres de escritura creativa).

Tampoco podemos encasillar ciertas regiones del mundo a la creación de géneros determinados. Leí un ejemplo de esto en la presentación de la antología de cuentos “McOndo”. Un grupo de escritores latinoamericanos que se encontraban en un taller de escritura que ofrecía la Universidad de Iowa, recibieron la oportunidad de publicar en inglés. Pero el pequeño problema es que lo que se esperaba de ellos es que escribieran “realismo mágico” y por esta razón los textos de dos de los escritores involucrados en aquella iniciativa fueron rechazados (McOndo). Es una historia muy interesante que demuestra esa tendencia que tenemos los profesionales, y los seres humanos en general, de querer encasillarlo todo.

Ahora que estoy estudiando sobre la interdisciplinariedad, estoy reflexionando sobre el peligro que representa para la educación, poner límites a los temas de estudios. Pienso entonces que en la literatura es importante hablar sobre géneros, para tener una guía que nos ayude en la lectura y comprensión, pero debemos mantenernos abiertos a distintas posibilidades y propuestas para permitir que los autores nos sorprendan.

25 de septiembre de 2011

Mi homenaje a Federico García Lorca



Con tantas cosas que han pasado en los últimos meses, no pude compartir algo muy importante con ustedes pero más vale tarde que nunca. En agosto tuve la grata experiencia de participar en un happening literario donde recordamos al genial Federico García Lorca. Yo estuve a cargo del desarrollo del contenido del evento y conté con el apoyo de otras personas para leer fragmentos de La casa de Bernarda Alba. Tuvimos también un lindo baile flamenco para celebrar la vida y obra de Lorca.

Comparto parte del contenido del homenaje y un vídeo donde pueden ver un fragmento de la noche lorquiana de Dorothy.

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El 19 de agosto de este año se cumplen 75 años de la trágica muerte de Federico García Lorca. Para conmemorar este hecho, la Cátedra Libre de Cultura Andaluza declaró a 2011 como ‘Año Lorquiano’, concentrando sus acciones en reflejar la personalidad, la obra y el pensamiento del inmortal poeta y dramaturgo granadino. El evento que presentamos esta noche tiene el objetivo de que en nuestra ciudad se brinde también un homenaje al más importante poeta y dramaturgo español del siglo XX, Federico García Lorca.

García Lorca nació el 5 de junio de 1898 en Fuente Vaqueros, un pequeño pueblo andaluz en la provincia de Granada. Le entusiasmaban la música, la poesía y el teatro y concentró toda su atención en estas aficiones. Entre 1919 y 1928, vivió en la Residencia de Estudiantes de Madrid, un centro importante de intercambios culturales donde se hizo amigo de grandes artistas de su generación, tales como el pintor Salvador Dalí y del cineasta Luis Buñuel. Perteneció a la llamada "generación del 27", compuesta, entre otros, por Rafael Alberti, Gerardo Diego, Luis Cernuda, Jorge Guillén, y Pedro Salinas, con quienes compartió amistad e inquietudes artísticas.

Nacer en un pequeño pueblo granadino, acercó a Lorca hacia la naturaleza, la sabiduría popular y el folclore de la tierra andaluza. Por lo tanto, en su obra se unen lo popular y lo culto en un estilo donde lo preponderante es la expresión del autor. Trata problemas sociales e individuales como la frustración amorosa, las represiones sexuales y el destino trágico. Como dramaturgo, abordó diferentes géneros, aunque su reputación descansa principalmente en las tres tragedias populares: "Bodas de Sangre", "Yerma" y "La casa de Bernarda Alba". Decía Lorca: "Creo que el hecho de ser de Granada me inclina siempre a la comprensión simpática del perseguido. Del gitano, del negro, del judío, del morisco que todos llevamos dentro".

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Lorca terminó de escribir la que sería su última obra completa, La casa de Bernarda Alba, en 1936. La inspiración de la obra, subtitulada Drama de mujeres en los pueblos de España, fue una familia de apellido Alba que vivía en una aldea donde los padres del dramaturgo tenían una propiedad. En una ocasión en que veraneaba en aquel lugar, Lorca descubrió esa extraña familia de muchachas que sufrían la vigilancia tiránica de la madre.

El artista las describió de la siguiente manera: “Prisioneras privadas de todo albedrío, jamás hablé con ellas; pero las veía pasar como sombras, siempre silenciosas y siempre de negro vestidas…”

Lectura

La obra comienza con el funeral del segundo marido de Bernarda Alba. Las criadas, solas en la casa, ponen de manifiesto su odio por Bernarda, persona clasista y autoritaria.

La Poncia: ¡Ya viene! Limpia bien todo. Si Bernarda no ve relucientes las cosas me arrancará los pocos pelos que me quedan.

Criada: ¡Qué mujer!

La Poncia: Tirana de todos los que la rodean. Es capaz de sentarse encima de tu corazón y ver cómo te mueres durante un año sin que se le cierre esa sonrisa fría que lleva en su maldita cara. ¡Limpia, limpia ese vidriado!

Criada: Sangre en las manos tengo de fregarlo todo.

La Poncia: Ella, la más aseada; ella, la más decente; ella, la más alta. Buen descanso ganó su pobre marido.

Bernarda impone a sus cinco hijas un luto de ocho años:

Bernarda: “En ocho años que dure el luto no ha de entrar en esta casa el viento de la calle. Hacemos cuenta que hemos tapiado con ladrillos puertas y ventanas”.

Este hecho contrasta con los deseos de amar de las hijas. Angustias, la hija mayor, es solicitada por Pepe el Romano, un joven atractivo quien perturba el ambiente familiar, pues Adela y Martirio también se enamoran de él. Adela atrae a Pepe, pero Martirio la denuncia cuando se encuentra con su amante en el corral de la casa:

Martirio: ¿Dónde vas?

Adela: ¡Quítate de la puerta!

Martirio: ¡Pasa si puedes!

Adela: ¡Aparta! (Lucha.)

Martirio: (A voces.) ¡Madre, madre!

Bernarda acude presurosa y dispara contra Pepe.




22 de septiembre de 2011

La lucha feminista de María de Zayas


Ahora que estoy aprendiendo sobre los cambios de la situación de la mujer en la revolución americana y francesa, me he dado cuenta de como las mujeres a través de la literatura reclamaron el derecho a ser escuchadas y desafiaron el rol que la sociedad les imponía. Fue muy grato entonces leer sobre María de Zayas (1590–1661) y pensar en ella como una revolucionaria del feminismo durante el Siglo de Oro español.

Por lo que pude leer, me parece que se podría considerar a De Zayas como una predecesora de Mary Wollstonecraft y Simone de Beauvoir. Esto es fascinante si pensamos en los siglos que apartan a estas escritoras feministas. Resulta estimulante comprobar que a través del tiempo y alrededor del mundo siempre ha habido, y espero que siempre haya, mujeres fuertes que han hecho frente a la sociedad para reclamar una posición igualitaria.

Con respecto a la lectura de La inocencia castigada lo primero que me sorprendió fue el tono fuerte con el cual la mujer que cuenta la historia se dirige a los hombres. En esa época, que una mujer hablara así a los hombres era muy mal visto y esta es la primera señal de las agallas de María de Zayas. Luego cuando leí: “En una ciudad cerca de la gran Sevilla, que no quiero nombrarla…”, obviamente me acordé de la famosa frase con que comienza El Quijote de la Mancha. El uso de esta frase parece un homenaje a Cervantes quien por lo visto fue de gran influencia en la obra de María de Zayas a través de sus Novelas Ejemplares.

La crueldad que es cometida contra la protagonista de la historia, me recordó el nombre de mi análisis sobre las obras de Lorca, cuyo título comenzaba con las palabras: “Silenciadas entre las paredes…”. Inclusive, el primer título que se me ocurrió fue: “Encerrada entre las paredes…”. Entonces veo este hecho del emparedamiento como una metáfora de impedir la comunicación de la mujer, negándole de esta manera el derecho a su opinión.

Además del paralelo entre el encierro que usa De Zayas en su historia y el nombre de mi trabajo, me saltó un poco el corazón cuando leí que una de las obras de esta escritora se llama La traición en la amistad. ¡Yo escribí una historia con ese nombre en un taller de escritura creativa! Luego me di cuenta que es el primer trabajo publicado que se lista de la obra de esta gran española. ¡Oh, gran sorpresa! Durante el verano pasado, mi historia sobre la amistad salió publicada en la revista semanal de un periódico de Ecuador. Es decir que es, técnicamente, mi primera historia publicada. Quién sabe y a lo mejor conocí a María de Zayas en otra vida. Me quedo con la curiosidad de leer más de su obra.